La Otra Cartelera – ‘The Martian’ + ‘Carrière, 250 metros’


Matt Damon trata de sobrevivir en Marte con ayuda de la ciencia y Juan Carlos Rulfo nos lleva a conocer más de Jean-Claude Carrière, el gran colaborador de Luis Buñuel.


POR Arturo Aguilar  



@Arturo Aguilar

Misión Rescate (The Martian)

Dir. Ridley Scott

Lejos están los momentos de Ridley Scott como director en los que proponía a través de películas desde la ciencia ficción, interesantísimas y profundas reflexiones sobre la naturaleza de la vida y ejercicios de género como en la década de los 70 y 80, con Alien y Blade Runner. Y se nota que Scott no tiene interés de regresar a ese tipo de conversación con su público. Basta ver el perfil de su carrera en los últimos 20 años para descubrir el de un cineasta efectivo pero ya sin ‘punch’. Cumplidor dentro de los estándares hollywoodenses, pero corto a la hora de la verdadera reflexión e introspección que viene del cine autoral (ojo, esto no se refiere a cine de arte o festivales, directores comerciales como Spielberg, Eastwood o Nolan son claros ejemplos del concepto de cine de autor).Ahí están G.I. Jane, Gladiador, Hannibal, Black Hawk Down, Cruzada, American Gangster, Red de Mentiras, Exodus. De todo un poco, tanto en el tipo de película como en la calidad de las mismas. Algunas podrán contar con argumentos para entrar en una categoría de buenas, a secas, dentro de su ejercicio de género, filmes que son disfrutables, pero no son precisamente de culto como varios de su primera etapa.

Son películas Oscareables, lo cual vende una doble extraña idea al imaginario colectivo global. Son ‘de las mejores para esa industria’, aunque sean notoriamente menores en su filmografía en el estricto sentido de lo que proponen como historias, interpretaciones, propuesta visual, etc. Scott está de regreso para satisfacer a los fans de Gladiator, American Gangster y Black Hawk Down, no para darle algo de interés a los fans de Alien y Blade Runner. Después de adaptar poco efectivamente el libro del reconocido escritor Cormac McCarthy, The Counselor; Ridley Scott ha decidido que otra adaptación de un fenómeno literario (moda actual entre los estudios de Hollywood), en este caso, de la novela The Martian, historia de ciencia ficción sobre un astronauta que accidentalmente queda varado en Marte y debe encontrar la forma de sobrevivir, es la ruta a seguir para un ejercicio de cine de aventura. Así es, The Martian es cine de aventuras. Así está pensado y eficientemente ejecutado (y originalmente escrito). No crean ni por un minuto que es ciencia ficción y que desde ese lugar lanzará sus premisas. Sería un grave error.

La película, como el libro, narra las aventuras del experto botánico y astronauta Mark Watney mientras sobrevive en Marte tras ser accidentalmente dejado por muerto por sus compañeros de misión durante un despegue de emergencia. Mientras que en el cine de ciencia ficción hay tiempo y tono para asomarse a las partes oscuras o codificadas del comportamiento, en el de aventuras la prioridad es la acción y el ritmo ágil. Scott entiende esto y sabe llevar una narración dinámica y entretenida en la que el eje de la historia, la supervivencia de Watney, se muestra a través de secuencias con edición de video musical alrededor de un experimento o de una prueba científica, y descargas emocionales en el confesionario digital que es la bitácora en video que va llevando el astronauta, pero que suelen tener salida con una remate hacia la comedia y no al drama. En paralelo, Scott nos cuenta lo que sucede en la tierra, donde se asoma a interesantes retratos como el de la reacción de la NASA desde la perspectiva de las relaciones públicas y la imagen institucional, las circunstancias y contextos de presión burocrática y política bajo las que trabajan ciertas áreas y sectores, la visión global de la necesidad de un aliado extra porque Estados Unidos ya no es el héroe solitario e infalible de las historias. Son breves guiños, también en la forma de las decisiones de los involucrados (entre lo ético, lo moral, lo pragmático y lo ‘posible-imposible’), en la Tierra, y entre el grupo de astronautas viajando de regreso hacia la Tierra quienes descubren dejaron a alguien vivo en Marte. En eso reparte su atención The Martian, a través de un guión que va avanzando a partir de conectar repetidamente un problema o crisis descubierto y una solución a encontrar en Marte, y lo mismo en la Tierra. Y de nuevo en Marte, y de nuevo en la Tierra.

The Martian puede resultar cercana y agradable a una audiencia masiva porque es ciencia aplicada y no es teoría científica. Es un gran episodio mezcla de McGyver y MythBusters. No es Interstellar y su paseo por la teoría cuántica y la metafísica. Y mantiene en todo momento un tono entre lúdico y de acción, recargado en una interpretación de Matt Damon bastante efectiva, entre maestro de clases de ciencia y astronauta de acción a ratos torpe, pero siempre con chiste en el horizonte. Si sus expectativas y cinefilia los lleva a verla desde el cine de aventuras o el gusto por la ciencia básica aplicada o por filmes como Gladiador o Red de mentiras; es probable que la experiencia de The Martian resulte agradable y divertida. Si van con ideas de cine de ciencia ficción, de los referentes al respecto en la carrera de Scott, de lo que fue, y no quieren aceptar que ya no es… la pueden pasar en serio muy mal.

Aquí pueden ver la conferencia de The Martian en el Toronto International Film Festival

Carrière 250 metros

Dir. Juan Carlos Rulfo

La cinefilia más clavada conoce el nombre de Jean-Claude Carrière como el de una deidad importante en el panteón de los guionistas de cine. Carrière fue el gran colaborador de Luis Buñuel en la última etapa de la carrera del director español, la etapa de vuelta en Europa, principalmente en Francia, después de los años que hiciera cine en México.

Entre la casa donde nació y el cementerio donde dice será enterrado hay apenas 250 metros. En esa corta distancia, que a la vez simboliza toda una vida, Carrière ha podido andar cientos de miles de kilómetros que lo han llevado a trabajar con grandes artistas y a vivir experiencias que han dejado una serena sabiduría en el guionista de 84 años. Juan Carlos Rulfo, quien dirige este documental, acompaña a Carrière por diferentes lugares del mundo que han moldeado la vida profesional, intelectual, creativa y personal de este escritor, por esos rincones del planeta a los que ha llegado en lo que termina de hacer su recorrido de vida que terminará a tan solo 250 metros de donde nació, para asomarse en la vida de y recuerdos del colaborador y amigo de Buñuel. El viaje resulta atractivo e interesante para cualquiera con gusto por la historia del cine o el cine de Luis Buñuel, por los procesos artísticos y creativos o los perfiles de gente de enorme inteligencia y talento, y que acercándose a un posible final de vida, saben compartir ideas y reflexiones de la misma, del cine y de mucho más.

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