La Otra Cartelera – ‘Una Nueva Amiga’ + ‘Pacto Criminal’


Cine francés que parece contar una historia para abrirse a una mirada interesante sobre la identidad sexual y Johnny Depp protagonizando la historia de la alianza entre un mafioso y el FBI en Boston en los 70 llegan a la cartelera este fin de semana.


POR Arturo Aguilar  



Cine francés que parece contar una historia para abrirse a una mirada interesante sobre la identidad sexual y Johnny Depp protagonizando la historia de la alianza entre un mafioso y el FBI en Boston en los 70 llegan a la cartelera este fin de semana.

Una nueva amiga
En los primeros minutos de Una nueva amiga, el director francés Francois Ozon nos muestra en una rápida secuencia la evolución de la larga amistad de más de 20 años entre Claire y Laura. La voz que acompaña ese collage de recuerdos es la de la propia Claire durante el servicio fúnebre de su mejor amiga, Laura.

Tan desconsolada como la amiga está el viudo de Laura, David, quien ha quedado a cargo de criar a una hija quien aún es una bebé.
Cuando la premisa de la cinta parece indicar que todo se centrará en la promesa que Claire le hace a su moribunda amiga un tiempo atrás, sobre siempre estar al pendiente de su hija y su marido; Ozon decide cambiar el ángulo de observación de la situación y llevarlo a otros lugares de reflexión, incluso más cercanos a sus propias curiosidades como director, según se puede observar al revisar su amplia y atractiva filmografía.
Llegando por sorpresa a visitar a David, Claire descubre al viudo vestido de mujer dándole el biberón a su hija. Todo esto pasa en los primeros 15 minutos de la película.

Según el propio David, el gusto por el travestismo era algo de lo que su difunta esposa sabía, y la razón práctica para haberse puesto los vestidos de Laura ahora fue descubrir que su bebé volvía a comer cuando los usaba y suplantaba la figura materna a través del contacto y aroma de la ropa de esta hacia la bebé.

Esto abre la puerta para la verdadera exploración de Ozon y su película, la de una historia sobre la identidad sexual de sus personajes. Del descubrimiento y aceptación de esta como parte de la vida misma bajo ciertas circunstancias, y de su carácter social y a la vez íntimo.
En ese tono pausado del cine francés, observando y siguiendo una evolución constante de los personajes, el filme ofrece una interesante reflexión y postura sobre el tema de la sexualidad (o los temas, porque también están ahí el amor, las relaciones, la pasión y el deseo, las obsesiones, los prejuicios) en una historia que arranca como comedia para convertirse en curiosa pieza un poco más seria.

Pacto Criminal
A Johnny Depp ya lo habíamos visto hacer un trabajo dentro de este registro de personaje: el criminal en un mundo de traiciones e intereses, de secretos y lealtades. En Donnie Brasco en 1997.

Es una buena noticia que Depp regrese a papeles que puedan exigir más de él (es un actor innegablemente talentoso) que lo que ha se le ha requerido como el Capitán Jack Sparrow en los últimos años.

Es una mala noticia (para él) que se quede apenas corto (la interpretación es notable, pero él ya había alcanzado calificaciones más altas) de su propio trabajo histriónico en el pasado y que sea Joel Edgerton (quien personifica al agente del FBI John Connolly) quien se roba el show a nivel actoral.

Historia de mafiosos e intereses, en la tradición de clásicos como Goodfellas o Scarface, pero sin llegar a esos niveles, Pacto Criminal cuenta la historia de James ‘Whitey’ Bulger, criminal bostoniano que creció bajo la protección y ayuda del FBI, en especial de su viejo amigo de la infancia, el agente Connolly, hombre cuya carrera avanzó rápidamente cuando decidió hacer de Bulger un socio para concentrase en atacar y desmantelar a la mafia italo-americana de la época (finales de los 70).

A la postre, Bulger se convertiría en el criminal más buscado en Estados Unidos durante varias décadas. La trama acompaña el crecimiento exponencial de la criminalidad de Bulger hasta el punto de no poder controlarlo más.

En la historia se mezclan todos los ingredientes necesarios para un drama de acción y una película de gángsters interesante: traiciones, familia, ley, política y crimen.

La ambientación del Boston de los 70, y el ritmo de cierta parte de la película marcan puntos a destacar, pero en general se trata de una cinta entretenida, llamativa (como producto de entretenimiento), pero no con todo el fondo que se podría esperar.

Digamos que para contar esta historia, el director Scott Cooper se apoyó en una violencia a cuadro en tono de cine de acción que no deja asomarse del todo la verdadera y profunda maldad de los protagonistas.

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