La Otra Cartelera – ‘Victoria’ + ‘En la cuerda floja’


Una cinta de acción que nos lleva por un par de horas a Berlín en una sola toma de 140 minutos llega a la cartelera junto a Joseph Gordon-Levitt en la cuerda floja.


POR Arturo Aguilar  



Victoria

El actor alemán convertido en director, Sebastian Schipper, presenta esta atractiva historia sobre una joven española en Berlín, la Victoria del título, quien al salir de un club nocturno de música electrónica, a las 5 de la mañana, y tras conocer a un grupo de jóvenes alemanes, enfrentará un par de horas de súbito frenesí, sorpresas, asaltos, peligro, coqueteos; en una envoltura muy curiosa: el filme es un plano secuencia de 140 minutos que narra en tiempo real lo que sucede.

Es claro que este ‘truco’ narrativo resulta uno de los atractivos mayores de la cinta, el juego de engaño sobre los momentos en que existe un corte, pero en la intención y dinámica de esta historia resulta un valor bien ejecutado y aprovechado. Además de ser una sólida película de acción alrededor del asalto a un banco, (el cómo llegan a esa situación y lo que se da después de este es parte de los atractivos giros de la historia) Victoria tiene un grupo de actuaciones tan solvente como un guión bien trabajado alrededor de la experiencia que quiere ofrecer.

Esta quimera fílmica es una cinta de acción, una heist movie, una película de interesantes charlas introspectivas entre jóvenes y una aventura de una noche de fiesta que se convierte en algo muy intenso y extraño en cuestión de minutos.

Si bien la historia no profundiza mucho para someterse a la necesidad de una dinámica ágil que juegue alrededor del truco de la toma infinita que no se detiene, hay buenos momentos y un control de los ritmos y del desarrollo de la historia y su evolución, las pausas para conocer algo más de los personajes antes de llevarlos a una nueva sorpresa que exhibirá sus maneras de ser a través de acciones, como confirmación o como antónimo de sus palabras.

Con ciertos guiños a otras obras fílmicas que caminan sobre premisas o situaciones similares, aquí algo hay de la energía y frenesí de Corre Lola Corre, de la noción de una aventura nocturna que va tomando giros inesperados como en After Hours de Scorsese, pero sin olvidar que quiere ser una película que provoque más en la emoción inmediata que en la reflexión profunda.

En la cuerda floja

La más reciente película de Robert Zemeckis (Volver al futuro, Forrest Gump, Náufrago) toma la historia del frances Philippe Petit, quien en 1974 lograra escabullirse en unas Torres Gemelas de Nueva York a punto de terminar su construcción para junto a un equipo de colaboradores instalar un cable entre ambas y hacer equilibrismo.

La historia es conocida también por el documental ganador del Oscar en 2009, Man on Wire, que retoma material original junto a entrevistas recientes para contar a través del propio Petit lo sucedido en esa excéntrica, peligrosa y a la vez artística hazaña.

Y eso mismo hace Zemeckis, poniendo a Joseph Gordon-Levitt (con un raro acento francés) en el lugar de Petit para utilizar exactamente la misma estructura y dinámica del documental. Pero lo que en el documental resulta interesante de descubrir de la personalidad del artista francés y lo que lo llevo a este reto, se pierde en la ficción en una primera media hora pesada, lenta, torpe en su presentación de los personajes y demasiado repetitiva.

Cuando uno sobrevive eso, sigue un eficiente (a secas) thriller al estilo de las películas de asaltos y atracos, alrededor de lo que este grupo de personajes necesitaban hacer para meterse en las torres gemelas e instalar el equipo necesario para lo que haría Petit. Los giros, complicaciones y sorpresas reviven un poco la película, aunque no pasa de un ejercicio genérico de un cineasta con cierto oficio y experiencia.

El cierre se separa de las influencias del documental y aprovecha los juguetes tecnológicos disponibles para Zemeckis, quien se da vuelo con la recreación vía efectos especiales (con un buen nivel de logro en esos últimos minutos) de los minutos de Petit caminando sobre un cable entre las dos torres a cientos de metros de altura sin protección alguna. Para los amantes del cine de acción y efectos, quizás lo que valga la pena del boleto, pero para muchos otros, lo disparejo de la misma en su totalidad deja un extraño sabor de boca. Mediocre en general, con un uso puntual y atinado de ciertos efectos, pero que solo se quedará en la mente de aquellos que priorizan los efectos visuales en una película sobre otras características.

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