Las lecciones de Guillermo del Toro en el FICG


Durante la 33ª edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, el cineasta mexicano llevó a cabo tres clases magistrales en donde brindó consejos a más de 9,000 asistentes.


POR Daniela Nuño  



Foto: Gage Skidmore

Mientras muchos ganadores de estatuillas hollywoodenses buscan un nicho privado en el que nadie los toque para no opocar su brillo, el recién galardonado Guillermo del Toro es todo lo contrario. El cineasta tapatío, a diferencia de muchos, busca que los jóvenes mexicanos se contagien de su resplandor.

El realizador mexicano, quien en la pasada ceremonia del Óscar se hizo acreedor de dos estatuillas como Mejor Película y Mejor Director por su cinta La Forma del agua, se ha convertido en un ejemplo para los futuros cineastas. La figura de Del Toro lo ha consagrado como un ídolo del cine; por lo menos así lo dejó de manifiesto en su paso por Guadalajara, en la trigésimo tercera edición de un festival que él mismo fundó en los albores de los años ochenta y que nació como una propuesta para mostrar y apoyar al cine mexicano.

“El Gordo”, como lo llaman la mayoría de sus familiares y amigos cercanos regresó a su tierra natal para dos cosas: mostrar a sus padres sus dos estatuillas doradas y compartirlas con los jóvenes mexicanos. Los dos objetivos tienen la misma importancia, según confesó Guillermo.

Tres clases magistrales —con más de 9,000 asistentes— tituladas “De La Geometría a la Forma del Agua” y llevadas a cabo en el Auditorio Telmex de Zapopan, son una prueba de la popularidad que el director tiene, mostrándose humilde y auténtico.

En las tres sesiones, ocurridas entre el sábado 10 y el lunes 12 de marzo, Del Toro se tomó el tiempo suficiente para hablar de varios temas, responder a decenas de preguntas del público y dar muestra de su generosidad. “Desde chico encontré más compasión en los monstruos que en el santoral católico. Desde ese entonces mis monstruos son una vitalidad creativa permanente. Hay gente que se encontró con Jesucristo, yo me encontré con Frankenstein”. Poco a poco y durante las muchas horas de plática el creativo desmenuzó sus películas y habló inclusive de su vida personal, acercándose aún más a sus fanáticos.

En la más reciente edición del FICG, Guillermo del Toro no sólo habló por los jóvenes y su país sino que también aprovechó el espacio para presentar el documental Ayotzinapa: El Paso de la Tortuga, cinta que produce junto a Bertha Navarro, mujer que se convirtió en una de las voces más representativas que claman justicia en un país que dijo: “duele”.

Aquí recopilamos las diez frases más aleccionadoras del cineasta en su charla durante el Festival Internacional de Cine en Guadalajara:

“La diversidad de las voces en el cine mexicano es limitadísima, nos urgen puntos de vista que vengan de orígenes distintos para tener una mayor diversidad de géneros.”

“Nos autolimitamos cuando decimos que todo el cine tiene que ser realista o de acción viva. Creo que esto es una autolimitación culposa, como si nos mereciéramos sólo mirar la realidad, cuando lo más rico que existe es la fabulación y el poder de imaginar.”

“Somos un país conquistado. Si el mundo vino a México y se apropió de lo nuestro, es lo propio ir al mundo a reclamarle lo que nos toca. Tenemos un pasaporte y hay que usarlo.”

“Todos los personajes de La Forma del agua están solos, menos los dos personales principales, que se encuentran el uno al otro. Quise que ninguno de los dos tuviera palabras para que su entendimiento fuera con miradas y con el tacto. Ahí no se miente, con las palabras sí.”

“Una buena película se sostiene con fe, estilo y grandes huevos u ovarios.”

“Yo empecé a hacer cine a los 15 años y empecé haciendo de todo. Primero fui tesorero, luego vendedor de boletos y posteriormente chofer de los invitados. Pasé por varios puestos hasta convertirme en el director que soy hoy.”

“Si quieres vender tu proyecto, cuéntale tu historia a tu hermanito de siete años o a tu abuelita de 86 y si se aburre o se muere cambia la forma de hacerlo. La clave es emocionarte mientras la cuentas, llorar cuando es el momento adecuado y estar atento en la persecución.”

“Nunca se es más viejo que a los 17 o a los 27 años. Yo antes pensaba: ‘ya se me pasó la vida y no hice nada’, pero estoy aquí para decirles que no es así.”

“Entre Cronos y Mimic hay cinco años y entre Mimic y El espinazo del diablo casi otros cinco. Lo que se aprende en esa adversidad sirve más que lo que se aprende en un triunfo. Se aprende a ser resistente.”

“La idea de un director es crear un sistema en el que se pueda ser libre para que tu colaborador cree. Lo bueno de la situación es que al final de la discusión, el director siempre tiene la razón.”



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