Las mejores bandas sonoras de películas de terror


Ya sea con una escalofriante escala de piano o con un ensordecedor episodio de silencio, sería difícil imaginarnos algunas de las escenas más icónicas del cine de horror sin la música que las acompaña.


POR Andrea Calderón  



¿Qué tan importante es la música en el cine? Bien lo dice el director Martin Scorsese: “La música y el cine encajan naturalmente, porque hay en ellos una especie de musicalidad intrínseca en la forma en que las imágenes en movimiento funcionan cuando se juntan con un sonido en específico”. Dicha frase queda explícita en el cine de terror.

Con excepción de los musicales, ningún género cinematográfico se sostiene más en la música como sucede en el cine de terror. La música en esta categoría es el alma de cualquier susto, ya sea con una escalofriante escala de piano o con un ensordecedor episodio de silencio, sería difícil imaginarnos algunas de las escenas más icónicas del cine de horror sin la música que las acompaña.

Presentamos algunas de las mejores bandas sonoras de películas de terror que lograron empatar la imagen con el sonido:

Halloween (1978)

Era 1978 cuando John Carpenter hizo Halloween, película que revolucionaría en aquella época el género de terror. El director tenía tan sólo 30 años cuando visualizó la cinta y todavía manejaba las cosas como un estudiante universitario, haciendo todo por sí mismo. Él coescribió el guión, dirigió a los actores y desarrolló una de las bandas sonoras más escalofriantes del cine de horror. Inspirándose en la misteriosa música de Suspiria (cinta dirigida por Goblin) y en el filme Psicosis con música de Bernard Herrmann, construyó una melodía de piano como el tema principal de la cinta, la cual causa tensión desde su inicio hasta la última nota.

Candyman (1992)

La música del compositor clásico Philip Glass ha sido utilizada en tantas películas que es sorprendente que Candyman haya sido su único roce serio con el horror contemporáneo. Según se dice, Glass quedó decepcionado por la película. Lo que para él había supuesto una ingeniosa nueva versión del cuento The Forbidden de Clive Barker, había terminado —en su opinión— en una película de bajo presupuesto. Aún así, no hay duda de que su banda sonora es una mezcla inusualmente espeluznante que incluye una perfecta unión de órganos, coros y un melancólico piano, convirtiéndola en una pieza imponente y apropiada para las sensaciones de la película.-

Suspiria (1977)

Antes de que el cineasta Dario Argento comenzara a trabajar en Suspiria (la sangrienta historia de 1977 que retrata una escuela de baile que oculta un siniestro secreto), el director necesitaba música que pudiera crear el ambiente sombrío que había estado pensado. Argento trabajó anteriormente con una banda progresiva en su cinta de 1976, Rojo Profundo, a los cuales les leyó el guión y les dio tres meses para escribir un soundtrack que pudiera cumplir con lo que Suspiria expresaba. La banda sonora fue creada y su magia fue tal que lograría que la cinta y el tema principal de la película permanecieran en el pensamiento colectivo. Para dicha composición se experimentó con instrumentos atípicos de la época como sintetizadores. Con el paso de los años, la música de esta película se convertiría en un canon de terror que sigue siendo influencia dentro del género hasta la fecha.

Cannibal Holocaust (1980)

El destello orquestal a cargo del compositor italiano Riz Ortolani en la cinta Cannibal Holocaust puede ser descrita como un agudo contraste. El despiadado gore que se expresa en este filme de los años ochenta causó uno de los contrastes más inquietantes en la historia del terror. La belleza agridulce de la guitarra acústica que acompañan a la música de esta cinta continúa siendo uno de los pilares más emblemáticos de la película.

El Resplandor (1980)

Después del éxito que consiguió Naranja Mecánica en 1971, la pionera de la música electrónica Wendy Carlos y la productora Rachel Elkind se reunieron con Stanley Kubrick para colaborar una vez más. Una de las fortalezas de Kubrick fue lograr incorporar que la música y la imagen se unieran perfectamente. Junto al editor de música, Gordon Stainforth, escogieron obras musicales de György Ligeti y Krzysztof Penderecki para envolver a el Hotel Overlook y a sus residentes en un entorno apropiadamente desquiciado.

El exorcista (1973)

Tubular Bells” de Mike Oldfield no fue escrita con el propósito de ser utilizada en la cinta, pero fueron sus acordes repetitivos capaces de añadirle una atmósfera espeluznante a cualquier situación, mismos que se convirtieron en el tema principal del filme. Sin dicho tema, tal vez la cinta El exorcista no se habría convertido en el clásico que representa hoy en día.

Psicosis (1960)

Tal vez no exista un sonido más representativo en el género del suspenso que las cuerdas chillonas que se escuchan al fondo de la escena de la ducha en Psicosis, cinta dirigida por Alfred Hitchcock. El compositor Bernard Herrmann había colaborado en trabajos cinematográficos como Ciudadano Kane, pero fue su trabajo con Alfred Hitchcock el más famoso de todos. Los misteriosos estados de ánimo por los que la cinta nos hace pasar como espectadores no son casualidad, es la inquietante y sugestiva música orquestal la razón de dichas sensaciones. En un principio, Hitchcock había querido que la escena que muestra el asesinato en la ducha fuera filmado sin música, con sólo los gritos de Janet Leigh de fondo y el sonido del agua corriendo por el desagüe, pero Herrmann le ofreció algo más. Desde ese entonces, las cuerdas tocadas con fuerza, aparentemente sonando en una frecuencia extraña, han asustado a muchas generaciones.



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