Peter Dinklage, maestro del juego


De como Peter Dinklage conquisto Game of Thrones siendo él mismo


POR Staff Rolling Stone México  



De como Peter Dinklage conquisto Game of Thrones siendo él mismo

De como Peter Dinklage conquisto Game of Thrones siendo el mismo

Por Brian Hiatt

Actualmente, para Peter Dinklage es muy bueno ser él mismo –tiene un bebé recién nacido, un matrimonio feliz, un trabajo envidiable en la serie Game of Thrones, todo ese asunto del extraño triunfo que resume bastante bien su carrera como actor. (Aunque él no acepta fácilmente esa última aserción: “¿Triunfó porque soy una cosa extraña?”). No hay por qué quejarse. Aunque Dinklage jamás reclamó mucho: Sus padres nunca cambiaron de sitio las cosas que tenían en los lugares más elevados de la casa; simplemente esperaban que él se acostumbrara a la situación, trepando de ser necesario, y esto es justamente lo que él ha hecho desde entonces. Sólo existe un aspecto sostenido y molesto: En la calle, Dinklage no puede esconderse.

“No puedo ser anónimo”, dice, “a causa de mi tamaño” (para ser exactos: 1 metro con 33 cm). Los sombreros y las gafas para sol no funcionan; tampoco la barba salvaje, de hombre de los bosques, que todavía la semana pasada ostentaba. “Incluso cuando no lo reconocen”, dice su esposa, la directora teatral Erica Schmidt, “algunos creen que se trata de Wee Man, el personaje de Jackass, o bien piensan que es el tipo de In Bruges. El ataque es constante”. Antes de que Dinklage y su familia se mudaran de Manhattan a una zona rural del estado de Nueva York, la atención incesante –casi siempre agradable, a veces terriblemente agresiva– comenzaba a extenuarle.

A sus 42 años, Dinklage parece más cómodo con su persona que la mayoría de los humanos, independientemente de sus tamaños o formas: No camina, se pavonea. “Es verdad que ésa es justo su forma de ser”, dice Lena Headey, quien interpreta a su hermana, la malévola reina Cersei Lannister, en Game of Thrones, y quien lo conoce desde 2006. “Todo en él denota seguridad”. Pero mientras bebe un tarro de cerveza Guinness, Dinklage asegura que todo es pose. “Los contoneos son defensa”, dice. “Cuando la gente se da a la tarea de recordarte todo el tiempo quién eres –no es algo relacionado con la fama, sino con mi tamaño, la constante de mi vida desde pequeño– tienes dos opciones: Optas por encogerte en un rincón oscuro o te muestras orgulloso, como si trajeras una armadura. Puedes darle la vuelta a este asunto y utilizarlo antes de que los demás se aprovechen”.

Seguramente es intencional, pero Dinklage está casi citando fragmentos del ‘evangelio’ de Tyrion Lannister, el personaje que interpreta en Game of Thrones y que le ha valido nominaciones para un premio Emmy y un Golden Globe. Lannister es un perdedor maquiavélico y libertino: “Nunca olvides lo que eres”, dijo en la última temporada. “Porque el resto del mundo jamás lo hará. Utilízalo como si fuese tu armadura, para que los demás no utilicen tus deficiencias para dañarte”.

Para no ser más que un programa de televisión por cable que tiene lugar en un mundo imaginario de espadas y magia, y que exige que sepas distinguir entre las banderas y los linajes de lo que al parecer son decenas de casas reales (sin ninguna conexión con la realidad), Game of Thrones se ha vuelto inesperadamente popular, con más de 4 millones de espectadores cada semana. El mismo Dinklage no sabe a qué atribuir semejante fenómeno: “No podría explicarte la popularidad de la serie”, dice. “Star Wars y The Lord of the Rings abordan los grandes mitos estudiados por Jospeh Campbell, los asuntos del bien y el mal. Nuestro programa es mucho más ambiguo. Es casi la antítesis de esos temas, como si quisiéramos dar a entender que las cosas no son en blanco y negro”. Como cualquier otro personaje, Tyrion encarna precisamente esta ambigüedad moral, el renegado miembro de una familia rica y calculadora que ha desarrollado una especie de debilidad por los “bastardos, tullidos y las cosas rotas”. Y sus diálogos son, sin duda, los mejores. “Tyrion es un payaso con clase”, dice George R.R. Martin, creador de los libros en los que la serie se ha basado. “Su ingenio le ha granjeado la aceptación de los cabrones y de los deportistas presumidos, así como de los otros personajes dominantes que le rodean”.

Desde el principio, Dinklage abordó a Tyrion como si este personaje fuera “una versión de mí mucho más arrogante” –pero parece que Tyrion ha tomado posesión de la cabeza del actor. “Lo interpreto desde hace un par de años”, dice suavemente. “Creo que su presencia en mi vida ha surtido efecto. Es muy triste cuando te toca interpretar un personaje que resulta ser mejor que tú. Supongo que quienes han interpretado superhéroes entienden lo que digo –si tú no puedes volar, ¿de qué sirves? ¡Pobre George Reeves!”

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