The Hangover


Todos hemos enfrentado resacas temibles y nos hemos dicho “no lo vuelvo a hacer” y lo hacemos. Incluso The Hangover tiene segunda parte.


POR Staff Rolling Stone México  



Todos hemos enfrentado resacas temibles y nos hemos dicho “no lo vuelvo a hacer” y lo hacemos. Incluso The Hangover tiene segunda parte.

No lo vuelvo a hacer

Una comedia independiente resulta un éxito estrepitoso. No hay fórmula sino coincidencia: todos hemos enfrentado resacas temibles y nos hemos dicho “no lo vuelvo a hacer” y lo hacemos. Incluso The Hangover (¿Qué pasó ayer?) tiene segunda parte.

Por Mónica Isabel Pérez

Hay que recordar lo que The Hangover nos enseñó en 2009: 1) Una buena despedida de soltero siempre acaba mal y 2) Lo que pasa en Las Vegas DEBE quedarse en Las Vegas. No importa si la aventura incluye un tigre blanco, un bebé perdido o a un tipo desnudo saliendo de una cajuela: nadie debe mencionarla jamás. Contar algo así sólo puede permitirse en la pantalla grande, en especial cuando tanta incoherencia deviene uno de los guiones de comedia mejor estructurados de los últimos años –ganó el BAFTA 2010 al Mejor Guión Original y el Globo de Oro a la Mejor Comedia–, clave para que los 35 millones de dólares que gastaron en hacer la película se convirtieran en 467 millones de recaudación en taquilla… Con estos antecedentes, la pregunta era inevitable: Si The Hangover fue tan exitosa, ¿por qué no hacer una segunda parte?

hr_The_Hangover_Part_II_11‘WELCOME TO THE BLACKOUT’

La cabeza me da vueltas y no sé qué está pasando. Ni siquiera recuerdo haber tomado (tanto). Sé que llegué a Los Ángeles, que fui a un bar, que volví al hotel… pero de pronto estoy en un sitio extraño, húmedo, de paredes sucias y resentidas, sin alguien que pueda explicarme.

Busco en los pasillos de lo que asemeja un hotel y encuentro letreros en un idioma que no comprendo. De pronto, ruido en una habitación. Me pego a la puerta, escucho voces escandalizadas y gritos agudos, pequeños… ¿es eso un chango? Todo es tan raro que si lo que escucho es un primate, no me sorprendería. El caos calma cuando una voz con acento asiático grita la promesa de una explicación: “Are you ready for the fuckin’ craiziest story you’ve heard in your life?… We had a sick night, bitches!” (¿Están listos para la más loca his- toria que han escuchado en su vida? ¡Tuvimos una noche enferma, perras!).

Luego, un fuerte pitido: “Peeep, peeep, peeep”. La puerta se abre y la gente sale del cuarto. Estamos en Bangkok… pero no en el verdadero. Estamos, para ser exactos, en un cutrísimo hotel del Bangkok que han recreado en los sets de los estudios Warner Bros., en pleno Hollywood, para filmar The Hangover 2. Ya decía yo que no me había puesto (tan) peda.

the_hangover2_03‘L. A. CONFIDENTIAL’
Nadie del set quiere hablar. La gente va y viene; unos detallando la locación, otros apurando un café antes de grabar, mucho más concentrados en la complicada tarea de repetir, una y otra vez, la misma escena hasta que alguien diga un “corte y queda” que parece no llegar.

Descubro un exceso de discreción sobre la trama de The Hangover 2, en especial luego de mi primer encuentro con uno de los protagonistas quien, a pesar de que se acercó afectuoso a pedirme comida, no me compartió ni un poco de información… Crystal es un mono capuccino muy reservado y su experiencia en cintas como Indiana Jones y Dr. Doolittle, le ha dado un alto grado de profesionalismo. Halago su chaleco de The Rolling Stones y consigo que me muestre sus dientes (símbolo de amistad, dice su entrenador). Lo acepto: mi primera entrevista no fue fructífera.

the_hangover2_02‘LEAVING LAS VEGAS’
Nevada era el lugar perfecto para situar una comedia sobre la peor cruda que un grupo de amigos podía pasar, pero para la secuela, repetir locación habría sido un suicido. Luego de un breve corte en la filmación, el director Todd Phillips está disponible y habla al respecto: “Ahora la historia sucede en el Chinatown de Bangkok, en un hotel bastante decadente. Es distinto a la vez pasada, con el lujo del Caesar’s Palace. En ambas películas, la locación es un personaje. En la primera, Las Vegas remitía al juego y los vicios; ahora Bangkok nos lleva a otras referencias, a algo peligroso entre lo exótico y lo urbano, un lugar perfecto para volverte loco si estás crudo. Situar a los chicos ahí, con resaca, sin entender el idioma y la cultura, nos dio más oportunidades para hacer locuras. La ciudad por sí misma es un gran elemento en la película”.

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