Un pequeño Romance


Wes Anderson, considerado uno de los directores más puntuales que han trascendido en esta generación, habla sobre ‘Un reino bajo la luna’.


POR Staff Rolling Stone México  



Wes Anderson, considerado uno de los directores más puntuales que han trascendido en esta generación, habla sobre ‘Un reino bajo la luna'.

Wes Anderson, considerado uno de los directores más puntuales que han trascendido en esta generación, habla sobre Un reino bajo la Luna.

Por Óscar Uriel

Nadie mejor que Wes Anderson para evocar la historia de un “primer amor” sucedida en un campamento de Nueva Inglaterra, en los años sesenta. Las características sustanciales de la filmografía de Anderson están presentes en Un reino bajo la Luna, sin embargo, podríamos añadir una más, pues se trata de su obra más romántica hasta la fecha. La inocencia de ese inolvidable romance entre niños contra los impedimentos que provoca el mundo de los adultos.

Platicamos con el laureado realizador vía telefónica (Anderson ha manifestado públicamente su fobia a viajar en aviones, por lo que resulta imposible involucrarlo en una gira promocional). La charla sucedió apenas unos días posteriores a la apoteósica presentación que tuvo la cinta en el Festival de Cine de Cannes, evento al que forzosamente tuvo que asistir. “Las proporciones de ese festival son épicas. El desfile de personalidades y gente que participó en tu película por la alfombra roja termina por ser verdaderamente surrealista. El ver a tu elenco reunido de nueva cuenta es muy conmovedor, además de que todos celebran el trabajo que lideraste. Algo en lo que invertiste mucho tiempo y esfuerzo. La presentación de Un reino bajo la Luna en el Palais seguramente será una de las experiencias que recordaré por mucho tiempo”, comenta Anderson, un agudo conversador.

Según el director, la concepción de este filme se dio justo durante la producción de El fantástico señor Fox, la película realizada en stop motion que requirió un tiempo considerable de post producción. Anderson asegura que el proceso de realización de Un reino bajo la Luna fue muy similar al de su película animada: Se dibujó totalmente en storyboard, se eligieron las locaciones y se construyeron la mayoría de los sets. Incluso, se grabaron escenas “prueba” utilizando stand-ins. “La manera en que realizamos Un reino bajo la luna fue muy personal. Se asemeja un poco al trabajo de las pequeñas compañías de teatro. Fue una labor muy íntima. Así lo pactamos desde un principio Roman (Coppola), Jason (Schwartzman) y yo. Queríamos que el centro de la historia fuera esa vigorosa emoción del primer amor. Se trata de una película totalmente afectiva, no intelectualizamos ni racionalizamos mucho la situación”, agrega el director.

Curiosamente, sucede algo muy particular con las cintas de este realizador. Es común que la “critiquen” con la etiqueta de “es la típica película de Anderson”, como si lograr un estilo particular fuera un defecto en la fi lmografía de un director. “Mi manera de trabajar es muy simple. Usualmente traigo algunas ideas en mi cabeza o experimento con alguna sensación. Escribo conceptos que surgen de mi intuición para después ir encontrando la historia a través de los simples y sencillos detalles. Este es un proceso que no debe apresurarse, sino es un tanto orgánico. Pasa algo curioso en mi procedimiento, justo cuando estamos en el scouting buscando las locaciones de la película, se me ocurren muchas otras cosas, llegan ideas frescas a la cabeza. Los espacios y las zonas me ayudan a precisar mi libreto”, agrega Anderson.



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