Phoenix en DF ¡Una noche memorable!


Phoenix en DF ¡Una noche memorable! (2 de febrero de 2010)


POR Staff Rolling Stone México  



Phoenix en DF ¡Una noche memorable! (2 de febrero de 2010)

Martes de lluvia, el concierto iniciaría en punto de las 11 de la noche. Sonaba poco alentador, pero se trataba de Phoenix, una banda que hacía años no visitaba México y que causó gran revuelo con su último material, el Wolfgang Amadeus Phoenix, que fue acreedor a un Grammy hace tan sólo unos días.

Los boletos para este concierto se terminaron en tan sólo 30 minutos, algo poco usual tomando en cuenta la crisis y sobre todo la cantidad de shows que ya se tienen en la lista para los próximos meses; sin embargo, eso era un presagio de que, o estaban de moda, o había adictos a su música esperando escucharlos en vivo. Me quedo más con la segunda idea.

Aún así, en un martes lluvioso el José Cuervo Salón estaba lleno -en su mayoría por adolescentes que quizá no crecieron con la banda y que los conocieron con el Wolfgang, pero que de igual forma cantaban una que otra del United o del Alphabetical.

Con un escenario sencillo y sin pretensión alguna, los de Phoenix iniciaron fuerte con “Liztomania” , que fue seguida por “Long Distance Call”, dos ganchos directos que no dejaron ni respirar a la gente, porque de inmediato siguió “Lasso” y “Run Run Run” que hizo que el José Cuervo Salón – que casi siempre suena mal- sonará increíblemente bien.

La gente comenzó a gritar y cantar desde el primer verso, dejando a los franceses sorprendidos por la respuesta que, a pesar del sold out, seguro no se esperaban. Nuevamente el público mexicano se salía con la suya, hacían un show por sí solos y contagiaban al grupo a derretirse ante ellos.

“Fences” siguió dando la pauta de su exitoso último disco, así como “Napoleon Says” del It’s Never Been Like That, un álbum igual de memorable, pero cuando fue el momento de “Consolation Prizes”, la gente se perdió entre el grito desgarrador, haciendo que la banda se entregara de la misma forma.

El vocalista, Tom Mars, decía poco, pero su rostro y el de sus compañeros eran los que dejaban ver su emoción y sorpresa. Realmente no creían la respuesta. Fueron pocas las pausas entre temas, pero Mars agradecía a sus seguidores por la increíble velada que les estaban regalando.

Después del encore arrancaron con “Everything is Everything” en acústico, que siguió de la mano de su ya clásico cover a Air, “Playground Love”, haciendo de ese instante el momento más introspectivo de la noche; pero el clímax llegó cuando los años de secundaria – para muchos de los asistentes- volvían a la memoria con canciones como “Too Young” e “If I Ever Feel Better”, que desató la melancolía y convirtió al concierto en una fiesta donde la emoción que se vivía sobre el escenario y debajo de él era el mismo.

Mars subía y bajaba del stage, hacía cantar a la gente, los fotografiaba, se perdía entre ellos sin miedo, tan sólo vivía el momento sin importancia, mientras que el resto de la banda lo observaban emocionados como si quisieran hacer lo mismo, pero sin poder dejar sus instrumentos de lado.

La gente pensó que con ese tema habían cerrado la sesión y empezaban a moverse a las salidas, hasta que comenzó a sonar “1901”, con la que todos regresaron a sus lugares, mientras que los de Phoenix hacían subir al escenario a algunos fans. Arriba y abajo de la tarima la gente brincaba y gritaba perdiéndose en el coro de “Falling, falling, falling, falling”, como si quisieran que nunca terminara la canción, la cual inevitablemente llegó a su fin entre cientos de gritos y un par de minutos de aplausos para los franceses, que cayeron abatidos ante sus seguidores mexicanos.

Esta fue la primera fecha en nuestro país, aún faltan Guadalajara, Monterrey y nuevamente DF.
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