Los dados de su literatura


Xavier Velasco celebra los 10 años de ‘Diablo Guardián’.


POR Staff Rolling Stone México  



Xavier Velasco celebra los 10 años de ‘Diablo Guardián’.

Por @Miguel Ángel Ángeles

Cuando Xavier Velasco recibió la noticia de haber ganado el Premio Alfaguara de Novela en 2003, no tenía idea alguna de lo que su trabajo representaría para las letras del país. Antes de él, personajes como Eliseo Alberto y Elena Poniatowska habían sido premiados. ¿La diferencia? Velasco tenía 39 años y Diablo Guardián era su intento más arriesgado, producto de una decisión poco común: “Tenía hambre de ser novelista, de escribir, tenía una necesidad orgánica y para hacer eso, quemé las naves y mandé todo al demonio. Decidí hacerme completamente irresponsable de todo, excepto en lo que tocaba a la novela”.

El resultado le valió, no sólo el salto a uno de los escaparates más vistosos, sino también la palmada en la espalda de un gremio hasta entonces ajeno a él. Carlos Fuentes incluso declararía, que el reconocimiento había sido otorgado por “el jurado más libre del mundo”.

Nada mal para un hombre que antes se había dedicado a la publicidad y a los medios impresos, pero que albergaba desde niño, el sueño de convertirse algún día en escritor. “Era una forma de tener con quien jugar, porque mis compañeros no querían jugar conmigo”, dice para confirmar que esta solución lúdica de su “tierna infancia”, devino en una forma de vida. “Me he pasado toda la vida inventando esos juegos y de hecho, es lo que hago, una novela para mí es un juego”.

Las cosas no serían sencillas, luego de padecer lo que él llama “Síndrome de Rocky Balboa” –por la forma en que saltó a “una extraña fama”– que le llevó, a ser considerado por muchos, como un “advenedizo”, Velasco se enfrentó a una barrera, que lo hace creer que debería de existir un “Manual de Autoayuda para Premios Alfaguara”, ya que “la cabeza se te queda muy mal, te extravías muchísimo”. Había entonces que “convertirse o trabajar como un escritor profesional” y de cierta forma, avanzar hacia un mundo desconocido en el que los personajes de Diablo Guardian –al cual, sigue considerando “un estupefaciente literario”– ya no estarían presentes. Ni el entrañable Pig, ni el genial Nefastófeles. Tampoco, la sublime Violetta, ésa que asegura, “hizo lo que quiso” con él y con la novela.

La constancia, para fortuna no sólo de sus editores sino también de sus lectores, le ha permitido lograr la publicación de trabajos como: Éste que ves, Puedo explicarlo todo y apenas el año pasado, La edad de la punzada, (Alfaguara). Llevándolo a un lugar, en el que asegura sentirse más confiado, aunque no libre de un tipo de miedo que funge como motor de cambio. “El día que se me quite el miedo de si esto sirve o no sirve, pues voy a empezar a publicar porquerías. Entonces, prefiero seguir con ese miedo y que ese miedo de algún modo me siga alimentando” [sic], afirma.

Y aunque haber encontrado su camino parece más sencillo de lo que fue, a diez años de la publicación de la icónica novela, y su consecuente ingreso a las grandes ligas de las letras, una cosa es clara para Xavier Velasco con respecto al futuro: “Para mí la única fórmula que existe en ésto es: Confía en tu instinto y confía en tus demonios, tira los dados y cierra los ojos si es necesario”.



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