David Gilmour desde el Teatro antiguo de Orange, Francia


A nadie le importaba el frío, solo importaba escuchar la última canción con el mejor solo de guitarra de todos los tiempos.


POR Staff Rolling Stone México  



teatro orange

Por Xavier García.

El 17 de septiembre viajé a la provincia francesa para presenciar la cuarta fecha que David Gilmour dio como parte de su tour Rattle That Lock.

Aunque acudí a este concierto por ser fan de David Gilmour y no como fan de Pink Floyd, agradecí en demasía poder escuchar en el teatro romano temas como “High Hopes”, “Coming Back To Life” y “Astronomy Domine”.

Me encuentro en una zona no tan privilegiada pero desde donde puedo darme cuenta que la fecha estuvo sobrevendida. Pude observar que en su mayoría hay dos tipos de público; por un lado se encuentran adultos de edad avanzada y fans de la época de oro de la banda que visten playeras de Pink Floyd; por otro, franceses locales en familia que a mi parecer acudieron seducidos más por el ruido mediático y el morbo que por la música de Gilmour.

Al ex Pink Floyd le interesaba compartir sus nuevas canciones por lo que abrió su concierto con “5 am”, seguido de “Rattle That Lock”, tema que la mayoría de los franceses reconoce al instante porque la base rítmica está compuesta por el sonido de alerta que se utiliza en todas las estaciones de tren de Francia.

Al terminar ésta, Gilmour saluda y como si supiera lo que toda la gente está ahí esperando, se ve forzado a aclarar: “Bueno también voy a tocar algunas canciones que tal vez ya han escuchado”, algunos fans se ríen avergonzados.

La ubicación de Gilmour no es azarosa, entre las columnas romanas él se convierte en el centro de todo. La iluminación lo hace parecer una figura celestial mientras interpreta “The Blue”. Continúa con “Money” y “Us And Them”, se le nota un poco hastío de tocarlas, incluso olvida el solo original de “Money”, que resuelve con una escala que no termina de convencer a algunos fans obstinados que hacen muecas. Sigue como si fuera una especie de trueque el que él nos entregue algunas canciones de Pink Floyd para que pueda tocar algo de su nuevo material. Se toma su tiempo para empezar “In Any Tongue” y en realidad la disfruta.

El segundo bloque está dedicado casi integró a Pink Floyd excepto por “Today”, “On An Island” y “The Girl in the Yellow Dress”, la emoción del público crece y algunos comienzan a salir de su asiento.

Afortunadamente la audiencia fue muy discreta y se limitó a tararear algunos coros. Seguido del encore Gilmour regresa al escenario, dispara la secuencia de “Time”, todos aplauden y se muestran emocionados a pesar del viento helado que envolvia el interior del teatro.

Para cuando comenzó a tocar “Breathe” el teatro era todo euforia, nada podía superar ese momento, incluso pensé que esperar “Comfortably Numb” estaba de más, aunque era perfecta para cerrar; evidentemente cuando ésta empezó, el teatro entero se volvió un estruendo y todo ahí era locura. A nadie le importaba el frío ahora, solo importaba escuchar la última canción con el mejor solo de guitarra de todos los tiempos.

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