La resistencia musical de Roger Waters en la Ciudad de México


La leyenda musical no descansa: cada concierto es una remembranza de su importancia y legado.


POR Héctor Elí Murguía  



Foto: Chucho Contreras

Sensible, politizado y más seguro que nunca de su legado, Roger Waters regresó a la Ciudad de México para presentar un espectáculo memorable en el Palacio de los Deportes, donde interpretó algunas de las canciones más emblemáticas de la discografía de Pink Floyd y parte de su más reciente material discográfico, Is This The Life We Really Want?, lanzado en 2017.

El show abrió con “Speak To Me” y “Breathe” continuando con “One of These Days”, uno de los temas que representan la transición entre el periodo en el que Syd Barrett fungía como líder de la banda y cuando Waters tomó el mando para convertirse en la mente creativa detrás de algunos de los discos más influyentes en la historia de la música.

Con “Welcome to the Machine” llegó el primero de varios momentos álgidos que pudieron sentirse a través de un espectáculo teatral que resulta difícil borrar de la memoria; al final del track, las voces de los mexicanos se unieron al espectacular sonido cuadrafónico característico de todos sus shows.

Después de interpretar “The Last Refugee” y “Picture That”, del más reciente disco, la nostalgia invadió el recinto con “Wish You Were Here”, “The Happiest Days of Our Lives” y las tres partes que forman la icónica “Another Brick in the Wall”, en la que un coro de niños mexicanos representaron una de las escenas culminantes de The Wall, cinta de 1982 con la que Pink Floyd escribió su lugar en la cultura pop.

En un receso de aproximadamente 20 minutos, Roger mostró diversas oraciones con la palabra resist (resiste), lema que usa la comunidad anti Trump para mostrar su oposición a la postura de la actual administración en Estados Unidos. Tras el interludio, una estructura formada por varias pantallas led descendió de la parte intermedia del Palacio de los Deportes formando la fábrica Battersea Power Station, locación elegida para la portada de Animals de 1977.

Durante la interpretación de “Dogs” y “Pigs”, los músicos y Waters mostraron su lado más teatral al usar máscaras de cerdos, haciendo alusión al texto que inspiró el álbum en cuestión, Rebelión en la granja de George Orwell, en el que la clase política es representada por estos animales.

Como era de esperarse, al concluir la interpretación de la última parte que forma The Dark Side of the Moon (“Money”, “Us and Them”, “Brain Damage” y “Eclipse”), Roger Waters se puso frente al micrófono para pronunciar su postura ante el contexto sociopolítico que vive el país.

Conmovido por la euforia de los asistentes, el músico tardó en hablar pero lo hizo agradecido: “Creo que todos nos merecemos los mismos derechos bajo la ley”, señaló sobre la situación de los migrantes que han cruzando la frontera sur de México para intentar llegar a Estados Unidos.

Apuntó directamente a un corporativo como responsable de crear divisiones en la Guerra en oriente: “No hay nada malo en ser exitoso y todo está bien en ser mexicano. Pero ésta empresa, Cemex, está construyendo la barrera de separación en Palestina. Si ustedes pueden, alcen la voz en nombre de nuestras hermanas y hermanos palestinos”.

Además, días antes de que Enrique Peña Nieto concluya su mandato, el británico se burló de la decisión del mandatario mexicano de condecorar al yerno de Donald Trump, Jared Kushner, con la máxima distinción que se otorga a figuras políticas internacionales en nuestro país. 

Finalmente, Roger Waters cerró el show con “Comfortably Numb”, mostrando que a sus 75 años, sigue formando parte de la resistencia, de aquellos que no desisten de la ardua tarea de mostrar la realidad del mundo a través de la música.

 



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