A Place To Bury Strangers en México


APTBS: “De las bandas más fascinantes de Nueva York”.


POR Staff Rolling Stone México  



APTBS: “De las bandas más fascinantes de Nueva York”.

@ Pasagüero. 13 de julio de 2013.
Por @Jorge Ramis

La frase: “La banda más ruidosa de Nueva York” es una falacia. Ellos mismos lo desmienten, ese slogan es una malinterpretación de la intención de la agrupación. Son ruidosos, sí, pero no todo gira en torno a eso. Se trata del mismo tipo que le diseña pedales a Kevin Shields, de My Bloody Valentine, y de las diferentes texturas y diseños armónicos que se pueden distinguir de entre una magnífica y estridente marea de sonidos invasivos. A Place To Bury Strangers, si bien no se identifican como “la banda más ruidosa de Nueva York”, al menos están conscientes de que su show es una estupenda pieza de ejecución auditiva y visual.

En punto de las doce de la noche, la banda liderada por Oliver Ackermann salió al escenario del Pasagüero para ofrecer una maestría en ejecución en vivo. Actualmente no sólo basta con la energía, ni con el sonido, ni con el aspecto visual, para que un concierto permanezca en el recuerdo colectivo, yo no sé cuál sea el factor extra, pero Oliver sí lo sabe, y lo demuestra con sus miles de pedales fabricados en las mismísimas trincheras de Death By Audio. Doce cajas de puro equipo que sirven para crear una conversación entre distorciones y reverbs que dibujan un ambiente único en el aire.

Y es que tal vez Worship (su último disco) no es su mejor trabajo de estudio, tal vez es el más flojo, pero la intensidad de APTBS nos deleita a cada rasgeo incesante de la guitarra de Oliver, a cada golpe a la tarola de Robi Gonzalez y a cada explosivo efecto de Dion en su bajo; sin importar qué canción estén tocando. Desde los primeros acordes de “Deadbeat”, la audiencia se mezcló en un excitante experimento de fuertes ruidos que resultó en un agradable dolor de oídos.

Después de uno de los mejores momentos de la noche (“Keep Slipping Away“), Oliver comenzó a jugar con una luz de estrobos que le permitió una interacción más pertinente con su sonido. El poderoso trío empezó a pegarle a sus instrumentos como si no hubiera un mañana, para dejarnos en un encore lleno de misterio. Finalmente, el trío que reside en Brooklyn regresó al escenario para ofrecernos la ejecución de una de las canciones favoritas de la audiencia: “Ocean”. Durante siete minutos más pudimos ser testigos de una hechizante interpretación del ruido según Oliver Ackermann.

La frase: “La banda más ruidosa de Nueva York” es una mentira. Escribe John Cage en su libro Silence: “Dondequiera que estemos, lo que oímos es fundamentalmente ruido. Cuando lo ignoramos, nos perturba. Cuando lo escuchamos, nos resulta fascinante”. La frase: “De las bandas más fascinantes de Nueva York” (por no ignorar a otras bandas) resulta, entonces, más atinada.

A Place to Bury Strangers

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A Place to Bury Strangers por Verónica Galicia

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