Arcade Fire


Arcade Fire / ‘The Suburbs’


POR Staff Rolling Stone México  



Arcade Fire / 'The Suburbs'

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Arcade Fire
The Suburbs
Calificación: cuatro estrellas
Merge


Cuando le llamas a tu primer álbum Funeral, dejas altas expectativas en cuanto a tu nivel de madurez. ¿Cómo una joven banda puede evolucionar a un tercer álbum después de empezar con una meditación acerca de la muerte y el dolor? No es problema para Arcade Fire: estos roqueros indie de Montreal no son tímidos para tirarle a lo solemne, a lo grandioso, un himno triste cada vez. La mejor canción en su más reciente disco, “No Cars Go”, es idéntica a la clásica “America” de Neil Diamond, que le da un sentido de escala colosal a sus himnos. En su fantástico tercer álbum, The Suburbs, apuntan más alto que nunca, con números romanos y paréntesis en los títulos de las canciones. En su diccionario, “suburbios” no está cerca de “sutileza”. Pero eso sólo se añade al golpe emocional.

Lo extraño acerca de Arcade Fire es cómo instintivamente revelan sus más íntimas confesiones a niveles de estadios, sacando los grandes tambores y unos atractivos teclados. A diferencia de sus mentores U2 y Bruce Springsteen, no les interesa mucho los detalles de cada día; lo más cerca que han estado es cuando Butler canta acerca de manejar a Houston “mientras escuchá- bamos el sonido del motor fallando”. (Springsteen te hubiera dicho que falló por el carburador. “¡Haz que esa cosa vaya más rápido amigo!”). Pero eso es parte de lo que ha hecho a estos tipos inmensamente populares: puedes escuchar cuánto lo están intentando y eso se vuelve parte de la emoción.

La esposa de Butler, Régine Chassagne, y sus muchos ayudantes cantan acerca del entusiasmo, degenerando en una pieza escénica (“Rococo”), de bandas indie que se sienten abrumadas con la fama (“Ready to start”). Mientras, Butler se queja: “Businessmen, they drink my blood/Like the kids in art school said they would”. Sin embargo, tampoco confía en los chicos de la escuela de arte, que lo dejan confundido en un mundo donde canta, “All of the houses they built in the Seventies finally fall/It meant nothing at all”.

Hablando de los años setenta, los músicos claramente estuvieron hurgando en los viejos vinyls de rock artístico alemán de sus padres, especialmente maestros del ritmo como Can y Neu!. Melodías más rápidas como “Ready to Start” y “Month of May” son más difíciles de lo que pensabas. Baladas como “Deep Blue” van por la pompa del piano afeminado del Hunk y Dory de David Bowie –que fue su propio álbum acerca de danzar entre padres e hijos–. En “Month of May”, la banda canta acerca de la audiencia de rock que se convierte en una escena en donde “los chicos están parados con los brazos cruzados”. Pudo haber sido un aburrido “choro”, pero la canción termina sonando tierna y empática, porque Arcade Fire no está tan lejos de alguno de los chicos –o los padres– en The Suburbs.

Destacadas: “The Suburbs” y “Ready to Start”.

Rob Sheffield



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