Blur en El Plaza Condesa


Se había dicho que sólo sería un show de calentamiento, previo a su acto en el Vive Latino 2013, pero esto no parecía un estiramiento, esto era el magnífico retorno de Blur a nuestro país.


POR Staff Rolling Stone México  



Se había dicho que sólo sería un show de calentamiento, previo a su acto en el Vive Latino 2013, pero esto no parecía un estiramiento, esto era el magnífico retorno de Blur a nuestro país.

Por @Jorge Ramis
Fotos Óscar Villanueva

Aún recuerdo la primera vez que vi No Distance Left to Run (2010), y en ese entonces no podía creer lo que estaba pasando en la pantalla: me parecía una versión hiperrealista sobre lo que es tener una banda exitosa, pero, sobretodo, la existencia de esas amistades. Ayer, en el Plaza Condesa, Blur demostró que estaba equivocado: es la agrupación más emotiva que he visto sobre un escenario.

No sólo eso, la cuestión de que hacía más de nueve años que no nos habían visitado (y esa vez, sin Graham), el hecho de su separación y su triunfante regreso a los escenarios (celebrada en Hyde Park), sólo añadía un halo de misticismo a la presentación de Blur en el DF. Se había dicho que sólo sería un show de calentamiento, previo a su acto en el Vive Latino 2013, pero esto no parecía un estiramiento, esto era el magnífico retorno de Blur a nuestro país. Y El Plaza fue un lugar casi perfecto, sólo los muy afortunados tuvieron la oportunidad de presenciarlo, y la intimidad del escenario se agradeció demasiado.

“Esta fotografía es de una parte de Westway, Londres, pero se parece mucho a la Ciudad de México”, anunciaba un contentísimo Damon Albarn, describiendo la manta que adornaba el escenario. Al frontman le acompañan un (ya viejo) Alex James, un tímido Graham Coxon y un serio Dave Rowntree. Todos, en algún momento de la presentación, mostraron una gran sonrisa. Su dinámica en el escenario es muy cariñosa; la diversión siempre está latente en ellos, incluso en su equipo de coristas y metales (que a veces desaparecían del escenario) se notaba esa aura carismática: estos ingleses aman lo que hacen.

Popscene” fue la canción telonera: muestra de lo capaces que son para crear un setlist adecuado. La cohesión entre “Parklife” y “Song 2“, una maravilla. El encore fue el perfecto para cerrar la noche, una mezcla de las canciones melancólicas de Blur (en la que faltó “No Distance Left To Run“, por cierto). El público siempre reaccionó bien y cantó a cappella “Tender“, como si no hubiera un mañana. Damon aventaba botellas de agua y al lado de Graham había una bandera de México con la leyenda “Gracias!”. “Coffee & TV“, “Girls & Boys“, “Beetlebum”, entre otras, destacaron por la ejecución de sus intérpretes. Aunque había algunos errores entre canciones y, por ejemplo, durante el encore, el equipo técnico tardó diez minutos en preparar los instrumentos, Blur nos recompensó ese eterno tiempo de espera.

Una hora y media en la que nos dejaron a deber “She’s so High“, “The Puritan“, “Sing“, entre otras. Sin embargo, y aún con las fallas técnicas, ese carisma de la banda hace que se trate de un concierto como ningún otro. El filme No Distance Left to Run no se trata de la historia de unos simples músicos, es acerca de la amistad y de cómo superar esos tropiezos y altibajos (la adicción, la fama, el rencor), y de eso también se trata Blur.

Blur en El Plaza Condesa

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Blur en El Plaza Condesa por Óscar Villanueva



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