Bruce Springsteen en México


Luego de tres horas intensas de inquebrantable energía y carisma sobre el escenario, Bruce Springsteen dejó en claro que quien manda sobre el escenario es él. Por eso es The Boss.


POR Staff Rolling Stone México  



Luego de tres horas intensas de inquebrantable energía y carisma sobre el escenario, Bruce Springsteen dejó en claro que quien manda sobre el escenario es él. Por eso es The Boss.

El jefe dio cátedra de cómo hacer un buen concierto de rock

Por Paos García

Mucha expectativa se había generado en torno a la primera visita de Bruce Springsteen nuestro país, el músico que logra hipnotizar al difícil público estadounidense y que, tras una larga carrera música, ha logrado colocar su nombre en los pilares del rock.

Sin embargo, la gloria internacional no fue suficiente para abarrotar el Palacio de los Deportes, que lucía desolador; apenas unas 12 mil personas se habían dado cita para experimentar la magia del jefe en vivo. ¡Y vaya magia! Para la segunda canción el público mexicano ya estaba a sus pies.

Aún con las luces encendidas -como acostumbra- Springsteen arrancó con “Badlands”, acompañado por el espectacular despliegue se músicos que conforman la mítica E. Street Band, luego siguió “Out in the Street”, en la cual simplemente se dejó caer sobre la gente. ¿Quién se avienta al público en la segunda canción? Sólo Bruce, sin duda.

El enorme carisma de Springsteen hizo que las tres horas de concierto parecieran insuficientes, aún cuando recolectó las peticiones del público y sonaron “Dancing in the Dark” y la clásica “The River”. “Because the Night” de Patti Smith, fue una de las grandes de la noche, así como el himno “Born in the U.S.A.” que, a pesar de la poca audiencia, sonó como si fuera coreada por millones de personas.

Springsteen cambiaba de guitarras una y otra vez, corría sonriente de un lado al otro del escenario, en ocasiones bajaba para instalarse en medio de la multitud, cantarles al oído, tomarlos de la mano y hablar un poco de español; su entrega en el escenario logró conquistar incluso a los más escépticos que sólo estaban ahí por curiosidad. Al final de la velada aquello ya era una increíble fiesta donde se mezclaban varias generaciones, recuerdos, anécdotas y memorias, y en la que no importaba que estuviera casi vació el domo de cobre, Springsteen aún con un gorro navideño y cantando “Santa Claus Is Coming to Town”, hacía de ese show uno de los mejores del año en México, donde  sólo podías preguntarte ¿por qué la gente se está perdiendo de este gran concierto?

Luego de tres horas intensas de inquebrantable energía y carisma sobre el escenario, Bruce Springsteen -bañado en sudor- dejó en claro que quien manda sobre el escenario es él. Por eso es llamado The Boss.

Bruce Springsteen

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Bruce Springsteen en México, por Salvador Bonilla



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