Caifanes


El Plaza Condesa se llenó de playeras negras, chamarras de cuero y la vibra inconfundible de los rockeros de corazón para cantar las mejores canciones de Caifanes.


POR Staff Rolling Stone México  



El Plaza Condesa se llenó de playeras negras, chamarras de cuero y la vibra inconfundible de los rockeros de corazón para cantar las mejores canciones de Caifanes.

El Plaza Condesa se llenó de playeras negras, chamarras de cuero y la vibra inconfundible de los rockeros de corazón para cantar las mejores canciones de Caifanes.

Por Amanda Ochoa
Fotos Salvador Bonilla

El segundo concierto de Caifanes en este nuevo lugar en la Condesa fue todo un éxito, les dio la oportunidad a algunos artistas, músicos y a los fans de corazón –sólo los verdaderos fans que pagaron 1,200 pesos por boleto– de estar un poco más cerca de los músicos.

Con media hora de retraso, Saúl Hernández, Alejandro Marcovich, Alfonso André, Sabo Romo y Diego Herrera, subieron al escenario para encontrarse con un público ansioso por escuchar las canciones que marcaron a toda una generación. Cuando los acordes de “Viento” se escucharon, la gente se prendió de inmediato y comenzó a cantar cada una de las estrofas.

Caifanes

Saúl no dejaba de agradecer a “La Raza” por la energía tan fuerte que se sentía en el recinto. Tocaban una rola tras otra, como si estuvieran nerviosos, la prueba fue “Aquí no es así”; tuvieron que parar la canción antes de llegar a los coros, “Es lo chido de tocar en vivo, raza” fue lo único que dijo Saúl antes de empezar de nuevo. Después de eso, las cosas fluyeron como en los viejos tiempos.

Los riffs de Marcovich y la energía de Alfonso en la batería fueran ovacionadas en múltiples ocasiones; Sabo y Diego parecían los más divertidos, realmente disfrutando tocar juntos y Saúl se entregó como hacia mucho no lo hacía, cantando a todo pulmón y sonriendo cada vez que los fans opacaban su voz y los instrumentos al corear las canciones que interpretaban.

Caifanes

“Esta canción fue pensada y hecha para ustedes Caifanes” decía Saúl mientras veía a sus compañeros al iniciar a tocar “Nos vamos juntos”. Así se despedían del escenario después de 19 canciones; pero no tardaron más de dos minutos en volver a salir ante los gritos de la gente que pedía más y más. Como los grandes, salieron y tocaron cinco temas más, cerrado con “No dejes que”. La emoción se dejó ver en los fans: algunos brincando, otros llorando y muchos más cantando tan alto como podían.

La selección de las canciones fue excelente y sin duda, una noche inolvidable para los fans y para los mismos Caifanes.

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