CD: Mumford & Sons ‘Babel’


Este disco hace crecer el estilo de Mumford & Sons sin cambiarlo demasiado. Se siente más pulido, pegajoso, más cercano al rock de gran­des arenas que su debut


POR Staff Rolling Stone México  



Este disco hace crecer el estilo de Mumford & Sons sin cambiarlo demasiado. Se siente más pulido, pegajoso, más cercano al rock de gran­des arenas que su debut

Mumford & Sons
Babel
Glassnote
Calificación:

Este disco hace crecer el estilo de Mumford & Sons sin cambiarlo demasiado. Se siente más pulido, pegajoso, más cercano al rock de gran­des arenas que su debut; la banda se desgañita, silba, puntea y rasguea como auténticos mú­sicos ambulantes. Los temas se inclinan hacia el contagio­so ritmo folk de canciones como “Little Lion Man” y “The Cave”, cuyo melancólico sentimiento y contundente compás marcaron a Sigh No More.

Para muestra están el primer sen­cillo de Babel, “I Will Wait”, y “Lover of the Light”. En Babel abunda una charla religiosa, con metáforas bíblicas que se entretejen con maestría como si se tra­tara de una película de Christopher Nolan. Jesús es invoca­do sobre ritmos de guitarra al estilo de The Edge en “Below My Feet”. En “Whispers in the Dark”, Mumford declara su intención de “servir al Señor” sobre sincopados al estilo Ri­verdance.

Mientras intérpretes como Rick Ross le inyectan cierto sabor clerical a las historias callejeras para aligerarlas, los Mumford se sirven de lo religioso para acrecentar y com­plicar los temas amorosos. “Lover’s Eyes” es la mejor de varias canciones que exponen el sentimiento de culpa del traidor. En “Broken Crown” parece declararse pecador y víctima del pecado. El poder de los arreglos y las atormentadas vocales de Marcus Mumford resultan innegables. Esta fusión de amor, lujuria y espiritualidad cristiana suena más como mera confusión que como un intento de evangelizar, y es ahí donde revela la sinceridad.



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