CD: Phoenix Bankrupt!


Los franceses sorprenden con un caprichoso y lujoso synth-rock.


POR Staff Rolling Stone México  



Los franceses sorprenden con un caprichoso y lujoso synth-rock.

phoenix
Phoenix
Bankrupt!
Loyaute/Glassnote
Calificación:

Por: Jon Dolan

Este álbum incorpora colo­ridos y estelares sintetizadores, ácidas guitarras, energéticas ba­terías y el encantador tono vocal de Thomas Mars –ya sea dándole vida al batiente ritmo de “Don’t” o moldeándose en el desencajado soul de “Chloroform”–.El disco está ideado para evitar el power pop e inclinarse por elegantes y atmosféricos sonidos.

Su actitud parece más oscura y reflexiva, conjurando una especie de te­dio que seguramente ignoramos mientras bailábamos con Wol­fgang. “Entertainment”, primer sencillo, nos regala un teclado a lo Turning Japanese, combinado con un potente ímpetu de percu­siones. Las letras de Mars se tor­nan ambiguas a ratos, pero dejan entrever un claro sentimiento de angustia.

Phoenix nos recuerda a The Strokes o Duran Duran, o incluso, a los Stones en los años sesenta, fusionando la elegancia de pasarela con el rock & roll. Desde luego, su noción del rock & roll es en sí bastante refina­da, Mars canta como si buscara el punto medio entre “Love Is Like Oxygen” de Sweet, “Sexy Boy” de Air y “Last Nite” de The Strokes. Pero cuando se pren­den, Phoenix le da una batalla campal a esas bandas.

Highlights: “Entertainment” y “Chloroform”.



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