Coachella 2012. Día 1


El viernes 13 de abril inició una edición más de Coachella Valley Music and Arts Festival, con la participación de Pulp, James, Amon Tobin, Hello Seahorse! y The Black Keys, entre otros


POR Staff Rolling Stone México  



El viernes 13 de abril inició una edición más de Coachella Valley Music and Arts Festival, con la participación de Pulp, James, Amon Tobin, Hello Seahorse! y The Black Keys, entre otros

Por Luis del Valle
Fotos Oscar Villanueva

El viernes 13 de abril arrancó una edición más del Coachella Valley Music and Arts Festival, uno de los eventos musicales más importantes a nivel mundial que, año con año, ofrece un interesante cartel.

La banda mexicana Hello Seahorse! fue una de las primeras en presentarse en el festival californiano, para ser más exactos en el escenario principal. A pesar de la hora de su presentación, el grupo tuvo una buena aceptación y logró convocar a un importante número de seguidores. Canciones como “Bestia”, “Un Año Quebrado” y su nuevo sencillo, “Para mi”, fueron las mejor recibidas.

De ahí pasamos a la carpa Sahara, cuyo techo se encuentra repleto de pantallas de LEDs que crean un ambiente perfecto para una fiesta de baile sin final. Ahí se presentó el DJ francés Breakbot, quien logró llenar la carpa contra todo pronóstico. ¿Su fórmula? Mashups de canciones con toques de funk y disco.

Conforme la tarde avanzaba, el cielo se comenzaba a nublar al mismo tiempo que fuertes vientos circulaban por los campos de polo, haciendo que cayeran las primeras gotas de lluvia. Todo eso sirvió como escenario para que la cantante EMA subiera a la carpa Gobi, la más chica del festival. Su disco Past Life Martyred Saints, lanzado el año pasado, se coló en varias listas de lo mejor del 2011 y en él, describe a California de una manera no muy amable mientras distorsionadas guitarras se entrelazan con su melancólica voz. Eso cobró vida el viernes por la tarde, cuando la cantante interpretó temas de su disco con un cielo gris de fondo y palmeras que parecía que serían arrancadas del piso por el viento.

La tarde empeoró, la lluvia aumentó y el viento también, lo cuál forzó compras de pánico. Todas las sudaderas del puesto de merchandise se agotaron en cuestión de minutos. Hubo varios que no alcanzaron a comprar algo y sufrieron el resto del día. Después de todo era un clima raro para el festival que es conocido por sus altas temperaturas y el fuerte Sol.

Cerca de las cuatro de la tarde James tomó el escenario principal de Coachella. A pesar de la trayectoria del grupo inglés, quedó más que claro que no tenían tantos seguidores dentro del festival, y los pocos que había recibieron un trato de estrellas, como el que su vocalista Tim Booth, se bajara a cantar entre el público. Sorprendido por la reacción de los fans, Booth, confesó que no sabían qué esperar de los asistentes, y se veía alegre de tan buena recepción. No faltaron éxitos como “Laid” y “Sit Down”, que junto con el peculiar baile del vocalista, lograron ganarse a los fanáticos de ocasión.

El legendario Jimmy Cliff, acompañado por su banda liderada por Tim Armstrong, vocalista de Rancid, eran el siguiente acto en el escenario principal. Un retraso de varios minutos y el peor clima del día, no pudieron derrotar la gran actitud de Cliff. A lo largo de una hora, el maestro del reggae interpretó clásicos de su discografía, así como covers a “Ruby Soho” de Rancid y “I Can See Clearly Now” de Johnny Cash. Dividió la audiencia en dos partes y los puso a concursar para ver cuál cantaba más fuerte. Esto era parte de la gran rutina de Cliff que lo coloca como uno de los mejores frontman del genero.

El escenario principal se preparaba para recibir a The Black Keys, el plato fuerte de la noche. Al principio algunas canciones de El Camino y Brothers no sonaron tan bien como en sus versiones de estudio, afortunadamente The Black Keys tienen un amplio catálogo y los temas más pesados de sus primeros discos fueron ejecutados a la perfección. Empezaron a llegar los éxitos y el público gritaba de emoción, era claro que había numerosos fanáticos de la banda, quienes no sólo coreaban las canciones, sino también los riffs como en “Howlin’ For You” y “Gold on the Ceiling”. De todos los temas de su último disco, “Little Black Submarines” fue el highlight absoluto, que empezó como una tranquila balada y terminó como un extendido jammeo entre los dos integrantes de la banda. Para “Everlasting Light”, el grupo utilizó una esfera disco gigante que encantó a la audiencia, mientras que el cierre llegó con una pesada versión de “I Got Mine”, que incluyó mucha improvisación y un gran final en el que un letrero de luz aparecía en el escenario mientras los dos concluían la canción.

En Coachella son expertos en reunir viejas agrupaciones, y Refused, fue una de las grandes sorpresas de este año. Tanto así que Dennis Lyxzén, vocalista de la banda, confesó que de no haber sido por Coachella, la reunión no se hubiera logrado. Durante toda la presentación el grupo no dejó de expresar su gratitud ante la audiencia, hablando de lo bueno que era estar de vuelta, y cómo le estaban dando un cierre a algo que habían dejado a medias. Aunque este fue uno de los primeros conciertos que dan desde su regreso, Refused sigue sonando tan bien como antes, con la misma desenfrenada y agresiva actitud de siempre.

La noche cerró con Amon Tobin, músico brasileño que presentó su producción ISAM. Contó con una pantalla gigante que utilizaba project mapping para crear imágenes insólitas y efectos inexplicables sobre la estructura, que se iban mezclando con su música. Una producción audiovisual como pocas, que sirvió como el cierre perfecto para el primer día de Coachella 2012.

Hasta ese momento no veía un gran número de gente, lo cual cambió cuando Arctic Monkeys subieron al escenario. Con un poco de Sol y menos nubes, el grupo de Sheffield deleitó a los presentes con casi una hora de puros éxitos. Los Arctic Monkeys interpretaron canción tras canción, sólo tomándose unos minutos entre cada tema para que Alex Turner pudiera presentar a los integrantes, decir algún comentario seductor que hacía que suspiraran las presentes, o dedicar alguna canción, tal como lo hizo en “Crying Lightning”, dedicada a Josh Homme. “I Bet That You Look Good on the Dancefloor”, “Fluorescent Adolescent” y la encargada de cerrar “R U Mine?” fueron las más coreadas de la noche.

El Sol se ocultaba mientras que cuatro letras de neón gigantes comenzaban a brillar sobre el escenario. Era hora de Pulp. Antes de que se dieran cuenta, el público del festival ya se encontraba interactuando con la banda a través de las pantallas que mostraban un dialogo que servía como introducción a la legendaria agrupación británica. Jarvis Cocker es un amo del escenario, y a lo largo de la noche fungió como cuenta cuentos, tocó la guitarra, bailó, simuló hacer tener sexo sobre el escenario, comió uvas del piso y aventó otras tantas a la audiencia. Todo con una razón de ser, como si fuera parte del guión de una extraña comedia. Éxitos como “Disco 2000”, “Mis-Shapes”, “This is Hardcore” y “Do You Remember the First Time?” sonaron a lo largo de la noche aunque desafortunadamente no tuvieron efecto alguno sobre la mayor parte de la audiencia, que claramente no conocía a la banda. Fue hasta el cierre con “Common People” que se observó a un gran número de personas bailando y saltando al ritmo de la música.

Acabando Pulp había dos opciones, una era ir a ver a The Rapture a una de las carpas, y la otra era ver a Mazzy Star en el otro escenario al aire libre. Las dos resultaron ser buenas elecciones. Por un lado The Rapture logró armar una increíble fiesta que le quedó grande a la gran carpa Mojave, y por el otro Mazzy Star sirvió como la pausa perfecta para una noche algo ajetreada. Varias parejas aprovecharon para bailar con la música de estos últimos, o simplemente para acostarse a ver las estrellas.



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