Def Leppard y Poison. Viaje al pasado perfecto


La noche del 8 de septiembre, la Arena Ciudad de México recibió a estas dos bandas legendarias del hard rock y hair metal. El recinto estaba lleno, muchas nuevas generaciones parecían fascinados por ver por primera vez a estas bandas.


POR Staff Rolling Stone México  



La noche del 8 de septiembre, la Arena Ciudad de México recibió a estas dos bandas legendarias del hard rock y hair metal. El recinto estaba lleno, muchas nuevas generaciones parecían fascinados por ver por primera vez a estas bandas.

Arena Ciudad de México
8 de septiembre

Por Juan Carlos Villanueva
Fotos de Salvador Bonilla

Han pasado casi 20 años desde que Def Leppard vino por primera vez a México con la gira Seven Days Weekend Tour, promocionando Adrenalize, y un poco menos desde que Poison hizo lo respectivo. En ese entonces, los integrantes de ambas bandas –aunque es la primera vez que Poison viene con su alineación original– rodaban los treintas, ahora son hombres de unos cincuenta y tantos. La noche del 8 de septiembre, la Arena Ciudad de México recibió a estas dos bandas legendarias del hard rock y hair metal. El recinto estaba lleno, muchas nuevas generaciones parecían fascinados por ver por primera vez a estas bandas. No se trataba de una noche al estilo Rock of Ages, esa enfadosa película que parece más a Glee que un tributo a una época de sexo, drogas y rock & roll, porque si algo prevaleció en estas bandas, fueron los excesos.


Eran más 14 mil asistentes que disfrutaron de Bret Michaels tocando “Look What the Cat Dragged In”, “Your Mama Don’t Dance” y “Fallen Angel”. Serían unos 60 minutos de glam metal. Poison siempre fue el ejemplo de los excesos del género (maquillaje, cabellos alborotados, casi unas drag queens a las que Nirvana vino a ponerles fin). Finalmente sonó “Unskinny Bop”, “Every Rose Has it’s Thorn”, “Nothing but a Good Time”, y el público quedó fascinado. Poison ha madurado y se nota, ya no son tan ridículos en su apariencia, sino humildes, siguen igual de divertidos pero saben mediar y agradar.


Luego, a las 21:30 horas, llegó Def Leppard para tocar un set que podría parecerse mucho a un grandes éxitos, básicamente todas las rolas que tocaron fueron sencillos, a excepción de la épica “Gods of War” y la emblemática e instrumental “Switch 625”. La noche arrancó con la nueva “Undefeated”, en seguida llegó el himno al glam rock de Bowie, Sweet, T.Rex, Queen y todas esas rolas que influenciaron el sonido de la banda comprimidas en “Rocket”, luego “Let it Go” (una de las mejores rolas de la noche, del fantástico High ‘N’ Dry, pero que careció de elogios debido a un público poco conocedor de la historia de la banda) y “Foolin”, un memorable sencillo de Pyromania que también tuvo poco impacto ante el grueso del público que sólo esperaba por las baladas y melcocha que Leppard hizo a partir de Hysteria. Siguieron “Make Love Like a Man”, “Animal”, “Love Bites”, “Let’s Get Rocked” y “Gods of War”.


En medio del escenario montaron un set acústico en el que, a forma de medley, tocaron el cover a The Rolling Stones You Can’t Always Get What You Want”, “Where Does Love Go When It Dies”, “Now”, “When Love and Hate Collide”, “Have You Ever Needed Someone So Bad” y “Two Steps Behind”. Finalmente, regresaron a las versiones eléctricas con una poderosa “Women” (en verdad sonó más aguerrida que su versión en estudio), “Bringin’ On the Hearbreak”, “Switch 625” (definitivamente, siempre se extrañará la guitarra de Steve Clark), “Hysteria”, “Armageddon It”, “Photograph”, “Pour Some Sugar on Me” y el gran cierre de “Rock of Ages”, donde el vocalista Joe Elliott presentó al “Dios del Trueno”, el baterista Rick Allen, quien recibió una ovación entrañable, muy pocas veces antes vista, que estremeció a Allen.

Def Leppard en México

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Def Leppard en México por Salvador Bonilla



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