El juego de Madonna


La Reina del Pop tiene aún muchas cartas y ases bajo la manga. Y vaya que las está jugando.


POR Staff Rolling Stone México  



La Reina del Pop tiene aún muchas cartas y ases bajo la manga. Y vaya que las está jugando.

Por @Miguel Ángel Ángeles
Fotos de Jorge Reyes

Mucho puede esperarse de Madonna, a veces no todo bueno. En lo que va del MDNA Tour ya ha sido abucheada por salir al escenario muy tarde -hasta tres horas y media en el caso de Miami-, por expresar una “sugerencia política” a favor de Barack Obama en su concierto en Nueva Orleans y por si fuera poco, atacada por la prensa tras haber dejado ver más de lo habitual por una indiscreta prenda de ropa interior en lugares como Estambul. Y aunque ello no constituye algo nuevo en su carrera, las expectativas sobre su último concierto en México eran más que altas.

No relacionar esta visita con la anterior es casi imposible. En 2009 los boletos volaron, pues la espera había sido larga. En esta ocasión no. Las razones pueden ser muchas pero una cosa es clara, la historia se lee distinta hoy. Y es que tres años han sido más que suficientes para cambiar las reglas de un juego que ahora incluye promoción 24/7 en redes sociales y mini tours exclusivos como el 777 de Rihanna. Eso, aunado al hecho de que la barbadense y Lady Gaga han estado de visita recientemente levantaba aún más las apuestas. La llamada Reina del Pop tenía una cuota alta para la noche del 25 de noviembre y cómo jugó su partida es por mucho una lección de que en cuestiones de pop, no todo está dicho.

Paul Oakenfold fue el encargado de abrir la noche y, a pesar de ser un experto en cuanto al manejo de masas se refiere, se puede decir que el domingo no fue un perfecto ejemplo de ello pues, aunque el británico recibió una buena respuesta por recurrir a títulos como “Mrs. Brightside” de The Killers, “(I Can’t Get No) Satisfaction” de The Rolling Stones, “Sweet Dreams” de Eurythmics – momento que dio lugar a un aplaudido uso de la famosa palabra ‘F’-  e incluso la popular “We Are Young” de Fun, o “We found love”, -el éxito de Rihanna que fue además su acierto más grande-, no logró generar el ambiente que usualmente alcanza. No había olas, la gente que bailaba no era tanta como en otras ocasiones y los espacios en algunas de las gradas hacían que las dudas siguieran en el aire. Como primera jugada los resultados no eran del todo buenos.

Pasadas las 22:30 horas la respuesta comenzó a tomar forma. Tras apagarse las luces, el estruendo generado por los gritos de los casi 60 mil asistentes dio la bienvenida a la cantante. Un gigantesco incensario y una cruz proyectada en el escenario captaron la atención del público que, hipnotizado por los acompañamientos del cantante Kalakan, respondió eufórico cuando se escuchó ‘Oh my god’, frase que identificaba la que sería una de las canciones más aplaudidas de la noche: “Girl Gone Wild”. Con ella vendrían “Revolver” –con Lil Wayne cantando en pantalla- y “Gang Bang”. El público: eufórico. Madonna lame un revólver. Las luces destellando en las gradas y los miles de celulares en las manos de los asistentes sugerían el curso que tomaría la velada. Primer gran punto.

De ahí en adelante la noche no perdió ritmo. Ahí estaba Madonna tocando la guitarra, para luego cantar junto a Nicki Minaj (presente también en pantalla) la polémica “I Don’t Give A” y sonriendo cuando la rapera trinitense cerró la canción diciendo “There’s only one queen and that’s Madonna. Bitch!” Ahí estaba también bromeando públicamente cuando de “Express Yourself” saltó a “Born This Way” con el consabido saludo a Lady Gaga en forma de una frase extraída de otro de sus éxitos: “She’s Not Me”, decía Madonna mientras mostraba impúdica –¿hace falta decirlo?- uno de sus muslos. Números más adelante haría lo propio con sus nalgas, cosechando de nuevo miles de gritos.

Tras declarar “Yo soy muy caliente”, en español, vendría un momento emotivo en el que confesaría “Gracias a todos mis fans for supporting me (por apoyarme), I do not take your love for granted (no doy por sentado su amor)” para luego gritar “Los quiero mucho” y jugar con fanáticos a los que intentaba dar una ‘Spanish Lesson’. Más puntos. Los fanáticos de las primeras filas: extasiados.

La noche continuaría con “Masterpiece” seguida de visitas obligadas a éxitos como “Vogue”, “Candy Shop”, “Erotica”, “Human Nature” y “Like a Virgin” con la que presentaría un número que seguro se convertirá en un clásico de sus presentaciones, pues ser sometida con un corset mientras canta “Love Spent” no es algo que logre cualquiera. Los mensajes políticos estaban ahí y los de protesta en contra de los efectos del bullyng también, acompañados de imágenes polémicas, poderosas. Además de eso, los momentos protagonizados por sus expertos bailarines y sobre todo por su hijo Rocco, dieron a la noche un aire de familiaridad. Qué decir del vestuario; impecable, las luces y el derroche tecnológico: impresionante. Treinta años de carrera dan ese tipo de ventajas sin duda.

Vinieron luego “I’m Addicted” y “I’m a Sinner”, momento que la cantante aprovechó para gritar “Mexico, you can do better than that (México, puedes hacer más que eso)”, desatando una ferviente respuesta que devino en el momento que más emocionó al público durante la noche: “Like a Prayer”, canción que fue coreada y acompañada de aplausos por gran parte de los asistentes, entre los cuales incluso podían contarse niños. “Celebration” y “Give It To Me” serían la antesala de la despedida, la cual fue coronada por un mensaje sencillo que el público aplaudió como pocos: “Muchas gracias México. Buenas noches. Yo te quiero mucho”. Luego, Madonna desapareció.

Pero la euforia seguía ahí. Nadie esperaba un encore pues, después de todo, no eran pocos los que conocían de memoria el desarrollo del concierto gracias a YouTube. Aun así sonreían contentos. Afuera miles de ellos buscaban una playera o una taza, eran más de las 12:00 de un lunes laboral/escolar y eso parecía importar poco.

Es difícil saber si regresará en su siguiente gira e incluso, si es que tendrá otra gira pronto. Lo que sí es claro es que la Reina del Pop tiene aún muchas cartas y ases bajo la manga. Y vaya que las está jugando.

Madonna en México

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Madonna en México por Jorge Reyes



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