El muro de los lamentos de Roger Waters


El genio, voz y bajo de Pink Floyd se presentó el 27 y 28 de abril en el Foro Sol como parte de la gira perfeccionada de The Wall.


POR Staff Rolling Stone México  



El genio, voz y bajo de Pink Floyd se presentó el 27 y 28 de abril en el Foro Sol como parte de la gira perfeccionada de The Wall.

Foro Sol, 27 y 28 de abril
Por Juan Carlos Villanueva
Fotos Salvador Bonilla

La obra que escribió hace más de 30 años un jovenzuelo neurótico, atormentado, misógino y temeroso no caduca; sigue tan vigente en su contenido socio-político-emocional que aún sacude, rebana y conmueve. Roger Waters sabe que envejecer no significa buscar el hoyo en la tierra para enterrarse junto a sus ideales, rabias y empatías, sino perfeccionar la mordida del bullsmatiff que habita en su interior, esa bestia que se apaña de los testículos del sistema, de la enajenación de las religiones, del consumismo y de la banalidad de lo efímero para luego destazarlos, devorarlos y regurgitarlos.

El genio, voz y bajo de Pink Floyd se presentó el 27 y 28 de abril en el Foro Sol como parte de la gira perfeccionada de The Wall. Waters está en perfectas condiciones: La obra que empezó a escribir desde 1977 y editó en 1979 ha sido enriquecida y adaptada más de 20 años después, nutrida de adelantos tecnológicos, logrando un performance perfecto. Lo que en los ochenta significó el derrumbre de Pink Floyd, para su creador, Waters, se ha convertido en el pretexto para no envejecer tumbado en su cama, ganar millones de dólares y girar por el mundo sin cuartel. El show es básicamente el mismo que trajo hace año y medio: Ladrillos que van creciendo paulatinamente durante todo el concierto, marionetas gigantes de la madre castrante, el profesor represor y la figura femenina que encarna las inseguridades, complejos y misoginia de un Roger inmaduro; pero ahora, el tamaño del escenario fue monumental.


La gira de The Wall es gran espectáculo, podría compararse en cuestión de producción a los U2 o Madonna, pero Waters sabe que la música no sólo consiste en ser el payaso de las masas, ser el rockstar que viste gafas de diseñador y pasea en yates de amigos empresarios y políticos. Es claro que Waters obtiene buenas regalías, pero también sabe que se puede y debe sacudir conciencias, ser humilde, generoso y sensible: El muro de los lamentos de Waters tiene a soldados reencontrándose con sus seres queridos, niños de la guerra famélicos, mensajes antibelicistas, críticas al exceso de información que genera Internet y las redes sociales, el vídeo que filtró WikiLeaks en el que varios civiles son acribillados por un avión estadounidense en la guerra de Afganistán y reparte algunos puntapiés al consumismo generado por el mercado de Apple (iKill, iNeed, iLost…).

El concierto fue dedicado a los niños caídos por la guerra del narcotráfico –un acto parecido al populismo– pero que en Waters, a diferencia de cualquier político, puede caber en el beneficio de la duda. Fueron dos horas en las que interpretó de manera integra la obra The Wall, sobresaliendo momentos como “Another Brick in the Wall Pt2”, “Confortably Numb” y “Run Like Hell”.

Roger Waters en el Foro Sol

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Roger Waters, The Wall. Por Salvador Bonilla



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