Enrique Bunbury en México voló con el viento a favor


Enrique Bunbury canta y el público se estremece.


POR Staff Rolling Stone México  



Enrique Bunbury canta y el público se estremece.

Por @Chava Rock
Fotos: OCESA / José Jorge Carreón (Auditorio Nacional, el 29 de enero de 2014.)

Enrique Bunbury canta y el público se estremece. No hay duda, desde hace años Enrique sostiene una carrera brillante, acompañada de buenos discos y extraordinarios conciertos.

Su apuesta es todavía por el rocanrol. Atrás han quedado lapsos circenses, electrónicos y pop, el Bunbury del 67 es un torrente de energía, esa que inyecta y libera a sus aguerridos fanáticos, esos mismos que llenaron el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, para presenciar el paso de Palo Santo Tour 2014, que se inició en México, y que en el coloso de Reforma se ofrecerán cuatro rounds (29 y 30 de enero, y 1 y 17 de febrero).

“¡Eeeenrique, Eeeeenrique!” es el coro que se repitió entre cada tema, y Bunbury se dejó consentir, y reviró con lo mismo, con un rosario de 26 rolas. “Despierta” y “El club de los imposibles” fue la llave que abrió la puerta para presenciar a un músico en plenitud, tal y como también lució su potente banda.

Con canciones como “El extranjero” se incendió a un público que llegó al recinto a eso, a arder con sus vestimentas negras, con sus sombreros bunburyanos y con el alma desgarrándose en cada corte. Invariablemente los asomos a Héroes del Silencio son los himnos que rugen y más aún con las interpretaciones de Enrique, que canta-grita: “soy un ave rapaz, mirad mis alas”. Y extendió sus brazos para deshacer al mundo, para darnos cuenta que, en efecto, no somos tan distintos.

En el primer encore invitó a Carla Morrison al escenario, quien cumplió bien su participación en “Mar de dudas”. El cierre fue con “Sácame de aquí” y “El viento a favor”, dos balas que coronaron una noche más, pero una noche especial, en que al igual que hace años, Bunbury vuela con el viento a favor.

Enrique Bunbury en el Auditorio Nacional

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Cortesía de OCESA / José Jorge Carreón



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