Indio Emergente, Guadalajara


El escenario estaba impecable, la calidad del lugar fue algo que le añadió mucho misticismo a la esencia del festival. La noche pintaba para ser excelsa.


POR Staff Rolling Stone México  



El escenario estaba impecable, la calidad del lugar fue algo que le añadió mucho misticismo a la esencia del festival. La noche pintaba para ser excelsa.

Por @Jorge Ramis
Fotos de Víctor Arroyo

Viernes 23 de noviembre de 2012. Club Hípico los Álamos.

Eran apenas las cinco de la tarde y yo estaba perdido en medio de Santa Anita, un poblado a veinte minutos del centro de Guadalajara. El olor a excremento de caballo aumentaba conforme más nos adentrábamos a lo desconocido. De repente, en una pila de cajas que se usan para guardar las frutas en las centrales de abastos, se veía la señalización para llegar al Indio Emergente. El Club Hípico Los Álamos recibía la primera edición del Indio Emergente en Guadalajara, un festival rotativo con tres lineups y tres diferentes ciudades (Guadalajara, Puebla y Querétaro), que pretendía cerrar el año con mucho estilo. La idea era muy ambiciosa: descentralizar los festivales musicales que inundan al Distrito Federal. El viernes, pues, inauguró las actividades del festival en la perla tapatía.

El escenario estaba impecable, la calidad del lugar fue algo que le añadió mucho misticismo a la esencia del festival: había pasto verde, palmeras, etc. En fin, Coachella no envidiaría un escenario como el que se veía en Guadalajara. La noche pintaba para ser excelsa.

The Zombie Kids:
The Zombie Kids, un colectivo de DJ’s españoles, estrenaron el escenario. Las mezclas del colectivo no pretendían más que iniciar un ambiente divertido en la ciudad, sin embargo, la escasez de público solo causaba un poco de lástima. Había más vendedores de cerveza que gente que quería escuchar a la banda. A The Zombie Kids no les quedaba más que bailar para ellos mismos y tratar de no pensar en la poca gente que había. Sin más, el colectivo de DJ’s se despidió dejando un aura de soledad que no provocó ninguna reacción en el público tapatío.

Descartes A Kant:
Después, los oriundos de Jalisco: Descartes a Kant, tomaron el escenario. Su espectáculo tampoco contó con mucha respuesta del público. “Nos gustan mucho los shows íntimos”, dijeron las vocalistas, como excusándose de la poca gente ahí reunida. Sin pena, ni gloria, los jaliscienses abandonaron el escenario decepcionados por la poca respuesta del Indio Emergente.

Portugal. The Man:
Eran las nueve en punto de la noche y los americanos de Portugal. The Man, salían al escenario del Club Hípico los Álamos para así ofrecer una presentación un tanto íntima que conmovió a los cerca de 600 espectadores presentes (cifra según El Informador). El estilo de Portugal. The Man, es impecable, se permiten tocar con tanta vehemencia que evocan un clima bastante lindo. El frío del viernes fue el acompañante perfecto para la música de Portugal. The Man, quienes, por cierto, tocaron un cover de Helter Skelter, aunque apenas hicieron reaccionar al público. Durante una hora, la audiencia tapatía presenció una noche linda, acompañada de suaves canciones como “So American”, y “People Say”. Los músicos tienen una manera de ejecución muy sutil que, al lado de la voz de John Baldwin, hicieron un telonero perfecto para la entrada de The Shins.

The Shins:
Todo era perfecto, el clima, el escenario, y el sonido. El universo se había acomodado tan bien para este día, The Shins fueron los primeros headliners del Indio Emergente, pero, como banda fuerte, no cumplieron con las expectativas. Diez veinte de la noche y seguía sin haber gente, el Club Hípico apenas estaba al 30 por ciento de su capacidad. No obstante, la banda liderada por James Mercer dio lo mejor de sí. La audiencia tapatía parecía estar ahí tan sólo para socializar, durante ratos constantes se escuchaba un parloteo enervante. Musicalmente, The Shins, tienen una ejecución perfecta que seguro los verdaderos fanáticos agradecieron mucho. Guadalajara no le prestó mucha atención al set de una hora y media de The Shins. La agrupación de Nuevo México se la pasaba muy bien en el escenario… y se notaba: no querían abandonarlo. Incluso hicieron un encore mucho antes de que su tiempo terminara, pero regresaron para tocar durante veinte minutos más. “New Slang” fue coreada por unos pocos, lo más destacado de la noche. “Sleeping Lessons” fue la canción que tocaron antes del encore y que vio la mejor respuesta de la Perla Tapatía: por fin la poca audiencia comenzaba a moverse. The Shins recibió un gran aplauso y siguieron en el escenario hasta darle un buen cierre a su set que, sin más, ni menos, no destacó en esta serie de actividades.

Sábado 24 de noviembre

Con la experiencia del día pasado decidí llevarme un suéter más grueso. Los vendedores de cerveza ya no molestaban tanto como el viernes. Había un poco más de gente y, por vez primera, parecía que el foro contaría con una buena cantidad de audiencia. No fue así, sin embargo, el sábado fue el día que tuvo más público y es que Passion Pit, el headliner de ese día, levantaba más expectativas.

Pato Watson:
Quien haya asistido a una fiesta en donde Pato Watson ha sido el encargado de pinchar discos, sabe más o menos de qué se trata su concepto: samples de Beastie Boys, rap, funk, one hit wonders de los ochenta, etc. El DJ de barba tupida tocó para apenas unas cien personas, aproximadamente, pues fue el encargado de abrir las actividades del sábado. Una buena noche para bailar durante cuarenta minutos con las mezclas de Pato. Tocó para más personas que The Zombie Kids y, el audio, le ayudaba muchísimo. Esos potentes bajos hacían que la gente, por lo menos, moviera sus pies al ritmo de sus mezclas.

Ana Tijoux:
Jamás pensé que una mujer embarazada podría dar un buen show, y menos con el rap tan rápido y conflictivo que maneja Ana Tijoux. La chilena, con una panza de 6 meses, tal vez, salió al escenario del Indio Emergente para ofrecer un buffet de raps políticos en contra de toda la injusticia que se vive en América Latina. Aunque sus movimientos corporales no eran muy sofisticados (pues sólo se quedaba parada en el mismo lugar), la rappera puso a corear a la gente. “Esto va para todos los que se han quitado el disfraz del miedo”, decía Anita, mientras se manifestaba contentísima de estar en nuestro país. “1977”, y “La rutina del shock”, fueron las canciones más destacadas de su set, pues pusieron a cantar a un poco más de doscientas personas. Se despidió feliz de una presentación sin errores y con un sonido potentísimo que destacaba, sobretodo, su tan distinguible voz.

Band of Skulls:
Después de Ana Tijoux e increíblemente puntuales, Band of Skulls abordó el escenario e inundó al Indio Emergente con un rock escandaloso. Los oriundos de Southampon, Inglaterra, tocaron durante una hora, llenando de potencia a los oídos tapatíos que no les prestaban atención. Había una congregación de fanáticos que les aventaban playeras con la leyenda “I <3 B S”. Repitiendo la misma historia que con The Shins, la audiencia ignoraba a Band Of Skulls, murmullando, gritando, y carcajeando. El rock de los ingleses sirvió, nada más, para entretener a la audiencia que sólo esperaba la salida de Passion Pit. Aunque sí, hasta adelante, había poco público que sí reaccionaba ante los riffs de Russel Marsden. Claro, no podía faltar el que le gritaba piropos a una guapísima Emma Richardson. Sin duda, esa hora fue la más ruidosa de todo el festival. “Sweet Sour” fue la canción telonera de su presentación y justo ahí se demostró la excelente calidad del sonido. Todo se escuchaba muy limpio y fuerte. La ejecución con mucho estilo, sin querer, se vio desperdiciada ante un apático público tapatío.

Passion Pit:
El Club Hípico Los Álamos fue testigo de una gran fiesta que perteneció, sin duda, al electropop bailable de Passion Pit. Fue el acto que tuvo más audiencia durante todo el fin de semana, y es que la Perla Tapatía tenía sed de juerga. La agrupación liderada por Michael Angelakos demuestra una agudeza perspicaz en cada nota de sintetizador. La audiencia se prendía cada que Passion Pit tocaba éxitos de su primer disco de estudio: Manners. Aunque, asimismo, la intensidad de la presentación disminuía cada que interpretaban alguna canción de su último disco de estudio: Gossamer. Sin embargo, el ambiente de fiesta era latente. La calidad vocal de Angelakos es excelsa, canta igual que en el disco, detalle que le agrega mucha astucia al acto de Passion Pit. Se trató, entonces, de la mejor presentación en todo el Indio Emergente de Guadalajara. “Little Secrets”, canción que cerró la noche, sonó potentísima mientras una lluvia de confetti caía e inundaba a los tapatíos de felicidad. “Sleepyhead”, “The Reeling”, y “Little Secrets”, estallaron el júbilo de la Perla Tapatía. De repente el frío ya no era excusa y, durante toda la hora y media de Passion Pit, no hubo alma alguna que no moviera, tan siquiera, la punta de sus pies. El sonido perfecto fue el invitado especial de la noche. La capacidad de Angelakos como frontman invita al espectador a sentirse en un espacio cerrado lleno de luces, colores, y jocosos beats que permiten una noche memorable.

Domingo 25 de noviembre:

El cierre de actividades del Indio Emergente en Guadalajara se vio afectado por una terrible noticia, y es que horas antes Kate Nash había anunciado su cancelación debido a problemas familiares. Dos letreros de papel gigantes, con la leyenda: “AVISO IMPORTANTE: KATE NASH CANCELA SU PRESENTACIÓN” adornaban la entrada del Club Hípico. El domingo sólo tuvo tres actos: Anni B Sweet, André VII, y Feist. Se esperaba más gente que el sábado, no fue así.

Anni B Sweet:
Si pudiera usar sólo una palabra para describir el acto de Anni B Sweet sería tenuidad, pues la española tiene mucha influencia de actos pop como Cat Power y Regina Spektor. El semblante de su música evoca un ambiente de tranquilidad que puede llegar a aburrir a algunos, situación que pasó el domingo, cuando la gente sólo platicaba y carcajeaba mientras la malagense explotaba suaves melodías y letras en inglés. De vez en cuando, Anni se mostraba renuente, pues no quería abandonar México: “Estoy muy feliz de estar aquí, y a la vez muy triste, porque ésta es mi última presentación en México”. Declaración que fue apoyada por muchos. El pop que sonó el domingo se permitió adornarse de composiciones cursis y sencillas que conmovieron a algunas personas. Sin embargo, como su música es tan repetitiva, después de un tiempo puede provocar el hartazgo.

Feist:
El único error de logística en cuanto a los tiempos que hubo en toda la edición del Indio Emergente sucedió con Feist. Los organizadores dijeron que Feist tocaría mucho antes, ocupando así el espacio libre que dejó Kate Nash. Sin embargo, no fue así: Feist salió al escenario a las 10:30, como si el horario original no se hubiera movido.

Leslie Feist, ex integrante de Broken Social Scene, tomó las riendas de su guitarra y junto con un baterista y un tecladista, se apoderó del escenario. Feist fue el único acto que contó con apoyo visual en todo el festival, una serie de tres pantallas colocadas justo atrás de la cantante. Los visuales comenzaron y eso le añadió misticismo a la actitud de Leslie Feist, que en ocasiones se movía bruscamente para así provocar reacciones en la audiencia (que, por cierto, no era mucha). Había escuchado que Feist cambia las canciones en sus presentaciones en vivo, pero nunca me imaginé que lo hiciera de manera tan radical. Como si fuera Bob Dylan, Leslie Feist transformó toda la estructura de canciones como “1,2,3,4”… o “Limit to your Love”, lo que provocó la apatía de la audiencia; hubo muchas opiniones encontradas. La cantautora tenía un pedal que usaba cada que quería añadirle efectos a su voz. En “The Bad in Each Other”, canción que abre su último disco de estudio: Metals, Feist y sus dos acompañantes tocaban los toms de piso, todos sincronizados, ése, sin duda, fue uno de los grandes momentos de su presentación. El sonido, de nuevo, sublime: todo limpio y claro, aunque la guitarra de Feist sonaba algo bajo. El set de Leslie Feist fue delicado, dejó un agrio sabor de boca entre sus fanáticos que no esperaban los cambios de canciones. La presentación de Feist no destacó mucho, no hubo mucha gente y la ejecución de sus canciones provoca sentimientos de melancolía, pues los fanáticos querían escuchar las versiones originales. Aún así, Feist representa metafóricamente a las actividades del Indio Emergente en Guadalajara: calladas, tranquilas, solemnes.

Reflexión:
La idea del Indio Emergente era muy ambiciosa, tres lineups, tres ciudades, NO son el D.F.. En Guadalajara, por ejemplo, nunca se llenó. El festival tenía instalaciones de excelente calidad: baños limpios, horarios exactos, sonido de alta tecnología, buena zona de comida, pasto verde, etc. En cuanto a aspectos técnicos, el Indio Emergente fue un gran festival, de esos que nos gustaría tener en el Distrito Federal. No obstante, el semi-fracaso de este proyecto se debió, más que nada, a que no se pensó muy bien en la curaduría del festival. No había alguna banda fuerte que pudiera asegurar un lleno, al menos no en Guadalajara. Sin duda, en cuestión económica, el festival en Guadalajara resultó un fracaso rotundo. Se necesita, tal vez, mayor planeación en tanto a las bandas y las ciudades. Parece, entonces, que es el debut y despedida del Indio Emergente.

Feist en Festival Indio Emergente

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Festival Indio Emergente por Víctor Arroyo



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