James Blake @ Plaza Condesa


Blake y su set son más dinámicos, pero las canciones personales impactan mejor.


POR Staff Rolling Stone México  



Blake y su set son más dinámicos, pero las canciones personales impactan mejor.

Menos, es más…

Por: @Jorge Ramis
Fotos: @Óscar Villanueva

Quien haya sido testigo del primer concierto de James Blake en México (hace un año) sabrá que se transformó en un portentoso personaje. Su imposición en el escenario es diferente, lo notamos más cómodo en uno: al fin maduró con él y para él. Antes del Mercury Prize y con sólo un disco detrás, Blake se las hacía de tímido. La postura y actitud era distinta. Ahora se tornó más groovy, pero mantiene el alma de hace tres años (cuando R&S sacaba sus EP’s). Fascinante es, entonces, su crecimiento como músico consciente de su espacio y pretensiones artísticas.

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I Never Learnt to share”, la canción telonera del concierto, impresionó con un silencio y misticismo solemne, para que después iniciara una ola de ritmos groovy nostálgicos de UK Garage. Incluso soltó pronto “CYMK”, una de las melodías más potentes, comenzando así la inminente fiesta. En el set imperó la presencia de Overgrown, disco merecedor el Mercury Prize y principal móvil de la parada en la ciudad de México. No obstante, James recordó la etapa del primer álbum y también sus primeros EP’s. “Esta canción la tocábamos cuando estábamos en R&S, recordando los viejos tiempos,” dijo refiriéndose a “Klavierwerke”. El público, aunque no muy acostumbrado a los antiguos trabajos del inglés, reaccionó con júbilo e intenciones de mover el cuerpo.

Rob McAndrews, también llamado “Airhead” (quien recientemente lanzó For Years, su álbum debut, bajo R&S records), y Ben Assiter, el baterista, conforman un sólido trío que perfecciona cada vez más las expectativas de James como artista: Su compatibilidad seduce. Además, cuando Blake toca canciones más tranquilas, la banda elabora un coloquio apasionante que enamora aún más a los enamorados. “A Case of you”, el cover de Joni Mitchell, representa una de sus mejores cartas. Ahí respiramos un pleno desahogo y percibimos esa distinguible holgura ya aprehendida por el talento inglés.

Blake y su set son más dinámicos, pero las canciones personales impactan mejor. “The Wilhelm Scream” y “Limit To your love” (cover de Feist) resultan inherentes para el desarrollo del joven inglés. Concluyen, así, como las mejores de su espectáculo.

Descarga el remix de “Bills, Bills, Bills” de Destiny’s Child grabado por James Blake

Después del encore, James regresó para ejecutar “Measurements”: “una canción que nunca había tocado aquí”, mencionó. Sin embargo el inglés falló tres veces porque el público no guardaba silencio. Incluso subió a una chica para traducir lo que él decía: “¡Que si se callan!”. Ahí el público demostró su dudosa educación para conciertos. James, simpático, reaccionó con humor y continuó su interpretación. Prescindiendo de esa grosería y con un espectáculo sonoro y visual de tinte minimalista, presenciamos a un joven más maduro que nunca se cansa de repetirnos lo mismo: menos es más.

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