Judas Priest y Whitesnake


Judas Priest encendió el corazón metalero de México e hizo cantar y agitar la cabeza a tres generaciones


POR Staff Rolling Stone México  



Judas Priest encendió el corazón metalero de México e hizo cantar y agitar la cabeza a tres generaciones

Judas Priest encendió el corazón metalero de México e hizo cantar y agitar la cabeza a tres generaciones.

Por Amanda Ochoa
Fotos Salvador Bonilla

A pesar de haber iniciado el show con un poco menos de la mitad del público esperado, Whitesnake salió al escenario y lo entrego todo. Y no es que la banda inglesa no tenga miles de fans, si no que eran apenas las 7:45 cuando arrancó su show, lo cual causó gran decepción entre la gente que llegaba confiada en que el concierto iniciaría a las 9:00 pm, tal como indicaba el boleto.

Durante poco más de una hora, Whitesnake transportó al público de regreso a los 80’s al interpretar algunos de sus mas grandes éxitos como “Give Me All Your Love”, “Love Ain’t No Strager”, “Here I Go Again” y “Love Will Set You Free”. “Is This Love” fue una de las más esperadas y coreadas, la emoción continuó creciendo cuando Doug Aldrich y Reb Beach ejecutaron lo que parecía una batalla de riffs que encendían cada vez más al público, y que solamente pudieron ser superados por el solo de batería que Brian Tichy ejecutó magistralmente. El cierre con “Still Of The Night” dejó en claro por qué la voz de David Coverdale llevó a Whitesnake a ser una de las mejores bandas inglesas desde 1978.

WHITESNAKE

El ambiente estaba cargado de energía, finalmente a las 9:27 de la noche cayó la enorme manta que cubría el escenario con la palabra “Epitaph” y se unieron miles de gargantas que pedían a Judas Priest. Se podían ver padres e hijos unidos por el amor al verdadero rock metalero; playeras con la portada de su disco British Steel, chamarras de cuero y de mezclilla con estoperoles, paliacates o cabello alborotado eran orgullosamente portados.

Judas Priest

Finalmente aparecieron Glenn Tipton, en la guitarra; Ian Hill en el bajo, y Scott Travis en la batería; los primeros acordes de “Rapid Fire” se dejaron escuchar y cuándo Rob Halford salió al escenario, un rugido ensordecedor se apoderó del recinto.

Así daba inicio el primer concierto en México del “Epitaph World Tour.” Canciones como “Night Crawler” y “Turbo Lover” hicieron cantar, brincar y agitar la cabeza a los presentes. Judas Priest demostró por qué son llamados los “Dioses del Metal”; la ejecución musical era impecable, la energía con la que tocaban era impresionante, parecía difícil creer que habían pasado ya 40 años de su inicio. Si existían dudas acerca de la capacidad vocal de Halford, “Painkiller” las disipó con la potencia con la que fue ejecutada, prueba de que seguía siendo tan bueno y tan potente como en Rocka Rolla.

Judas Priest

Breakin’ The Law” fue interpretada por el público sin la intervención de Halford, los músicos se veían claramente emocionados agitando la cabeza y luciéndose ante la respuesta de los fanáticos. “Hell Bent For Leather” inició con el sonido de una motocicleta, misma que fue conducida por Halford hasta el centro del escenario, haciendo gritar aún más a los presentes, completando la escenografía de cadenas y lanza fuego.

You’ve Got Another Thing Comin’” y “Living After Midnight” cerraron la presentación de Judas Priest en la ciudad de México. Scott Travis agradeció la entrega y la pasión de los fans y después de una reverencia, se despidieron del escenario ante un publico que no dejaba de corear su nombre al unísono. Sin lugar a dudas una noche que quedará en la memoria de los metaleros de corazón en México



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