Kiss


“The Hottest Show On Earth”


POR Staff Rolling Stone México  



"The Hottest Show On Earth"

The Hottest show on the Earth
Por PGR
Fotos: Salvador Bonilla

Recuerdo que alguien me dijo una ocasión que uno debe ir al menos una vez en su vida a un concierto de The Rolling Stones, AC/DC, Roger Waters y Kiss, porque son de esos shows memorables que sin duda marcaron a varias generaciones y que siguen sorprendiendo y convirtiéndose en experiencias irrepetibles para los melómanos. Creo que tenía razón…

Paul Stanley una vez dijo sentirse cansado de la dirección que estaba tomando Kiss, la visión errónea de ser un “show familiar” en vez de un concierto de una banda de heavy metal pero, luego de un receso en el maquillaje y la sobreproducción, regresaron a los conciertos en los que sí, aunque le pese, siguen asistiendo niños con la cara pintada y sobre los hombros de sus padres. Es inevitable, Kiss abarca una brecha generacional bastante amplia y eso, es algo que parece nunca terminar y que por el contrario abre nuevos panoramas, basta ver la exitosa carrera de algunos de sus antiguos abridores como Pantera o Rammstein.

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El de Kiss definitivamente cumple con los mitos de lo que “un concierto de rock legendario debe ser”: pirotécnica, solos interminables que rompen cuerdas, voces guturales y agudas, pantalones de cuero, melenas abultadas, batucazos abrumadores y una actitud apabullante. The Hottest Show On Earth es lo que promete, uno de los espectáculos más candentes del momento, donde las flamas crecen al ritmo de los guitarrazos que Paul propina mientras te pide que grites “Yeah!”, o mientras Gene Simmons replica “I’m An Animal” y escupe sangre y vuela sobre el escenario mientras canta “I Love it Loud”.

Eso fue algo de lo que se vivió durante las dos noches del Palacio de los Deportes, donde el cuarteto presentó un escenario perfectamente armado, acompañado por pequeñas pantallas que emulaban bocinas y flamas, una plataforma que sobrevolaba la batería de Eric y que ubicaba a Paul, Gene y Tommy al frente de sus “súbditos” de la noche. De inmediato iniciaron las explosiones, confeti, fuego, pirotecnia, y un set que abarcaba desde el homónimo de 1974 con “Deuce”, “Black Diamond” y “100,000 Years”; el Rock And Roll Over con “Calling Dr. Love”, el Love Gun y Crazy Nights, hasta el nuevo Sonic Boom, discos que uno a uno Paul presentó como un breve recorrido a su enorme trayectoria, y que quizá para algunos fue como introducción a su discografía.

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Conforme avanzaba la noche el ambiente sobre y debajo del escenario tomaba más forma, el calor era inevitable, las ráfagas de fuego hacían que más de uno soltara un grito y levantara su puño para seguir el ritmo o agitara su frondosa melena. Eric y Tommy subían y bajaban de unas plataformas que parecían tener propulsión, mientras en las alturas ejecutaban espectaculares solos.

Un par de luces en tramoya se desprendieron y cayeron al piso, pero afortunadamente no lastimaron a nadie y todo lució como “parte del show”. Para el segundo encore la gente estaba más que entregada, Kiss tenía al público en la bolsa, y éste coreaba y levantaba los brazos a su antojo. El cierre sin duda fue brutal, desde “Lick It Up”, “Shout It Out Loud” y el clásico “I Was Made for Loving You” acompañado de fuertes detonaciones de fuegos pirotécnicos mientras que Paul volaba sobre el público para situarse en un pequeño escenario giratorio en medio de la sección general. En “God Gave Rock ‘n’ Roll To You” le rindieron un homenaje a los grandes del rock, como The Beatles, Janis Joplin y Jimi Hendrix, cuyas imágenes aparecían en las pantallas y, para terminar, el broche de oro fue “Rock And Roll All Nite”, que sonó entre una interminable lluvia de papeles -y sí, más pirotecnia y más y más llamas-.

Tal vez no sea lo mismo el salvaje Kiss de hace 30 años, que Kiss 30 años después, pero siguen dejando en claro que aún pueden hacer gritar a sus guitarras que sus elevadas plataformas pateen el trasero de cualquiera.



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