Libro: Arte Basura. Una antología poética de Mario Santiago Papasquiaro


Son pocos los creadores capaces de convertirse en mito con apenas unas obras, Mario Santiago Papasquiaro es uno de ellos.


POR Staff Rolling Stone México  



Son pocos los creadores capaces de convertirse en mito con apenas unas obras, Mario Santiago Papasquiaro es uno de ellos.

Arte Basura. Una antología poética de Mario Santiago Papasquiaro
Luis Felipe Fabre
Almadía

Por: Miguel Ángel Ángeles

“Para qué ser fosa común / pudiendo ser leyenda”

Son pocos los creadores capaces de convertirse en mito con apenas unas obras. Menos aún, aquéllos que además hacen de su figura una leyenda que traspasa incluso lo alcanzado por su trabajo. En medio de ese campo casi desierto, se encuentra Mario Santiago Papasquiaro. El insufrible, el volcánico. El monstruo poético compañero de Roberto Bolaño que hoy, a 15 años de su muerte, sigue haciéndonos temblar con sus letras justo como lo hizo con uno que otro intelectual de su tiempo.

Gracias al trabajo de Luis Felipe Fabre y un esfuerzo sin precedentes por parte de la editorial Almadía, Arte Basura, una recopilación del trabajo poético de quien en vida formara el mítico movimiento infrarrealista finalmente llega a los estantes. A diferencia de proyectos pasados como Jeta de Santo, esta edición cuenta con una característica singular, pues posee “poemas más o menos terminados, fragmentos o anotaciones, manuscritos e intervenciones”, en los cuales están contenidos datos inéditos hasta el momento que permiten apreciar un poco más de la ya mítica figura de la poesía mexicana. Datos que lo mismo invadían envolturas de cigarros o libros de otros autores, servilletas u hojas sueltas que Fabre se dio a bien recopilar.

Justo en este hecho radica uno de los aspectos más interesantes del trabajo de Papasquiaro, que no ha pasado desapercibido para estudiosos: la forma en que hizo de su vida un statement artístico incluso clasificable dentro del llamado performance art. Su labor, lo mismo escribiendo sobre la mesa de un café –que bien podría haber sido La Habana– o en uno de sus boicots culturales, no distinguía límites entre su arte y su realidad. El escribir era una tarea de nunca acabar y la publicación de su trabajo nunca fue un motor de éste. Sin duda, si estuviera vivo, esta condición que hoy lo sigue separando de otros creadores, satisfaría ese afán de disonancia que definió a los infrarrealistas.

A decir del responsable de esta “antología sucia”, en la poesía de quien en vida llevara por nombre real José Alfredo Zendejas –y que por creer que “José Alfredo sólo hay uno” decidiera cambiarlo – “el trigo no está separado de la paja”. Y es que en Arte Basura se infiere mucho más del autor de lo que podríamos esperar de primera mano: no sólo lo bueno y conocido, sino lo garabateado, lo inconcluso y lo invadido.

Con ello como antecedente, Arte Basura puede convertirse en un viaje inesperado, tanto para quienes forman parte de su séquito de fieles como para quienes se aproximan a su historia por primera vez, mientras sirve también como testimonio de la forma en que el arte puede trascender barreras de tiempo, espacio y hasta materia.



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