Libro: Aunque seamos malditas


A lo largo de la historia la mujer ha sido perseguida y usada como objeto, como depositaria de culpas y condenas. Con tal idea en mente, Eugenia Rico nos entrega su más reciente novelas: ‘Aunque seamos malditas’


POR Staff Rolling Stone México  



A lo largo de la historia la mujer ha sido perseguida y usada como objeto, como depositaria de culpas y condenas. Con tal idea en mente, Eugenia Rico nos entrega su más reciente novelas: 'Aunque seamos malditas'

Aunque seamos malditas
Eugenia Rico
Suma de Letras
Calificación: cuatro estrellas

Por Miguel Ángel Ángeles

@mangelangeles

Fotografía: Valentina Figini

“La novela es una trampa para detener el tiempo, un artefacto de tiempo, una bomba de relojería” – Eugenia Rico

Mujeres malditas. Mujeres putas. Mujeres pensantes. Sobra decir que a lo largo de la historia la mujer ha sido perseguida y usada como objeto, como depositaria de culpas y condenas. Entre ellas, destaca por su oscuridad un pasaje histórico en el que ‘la bruja’ fue el mote que sirvió a la cerrazón mental para abalanzarse sobre aquellas cuyas diferencias les hacían sospechosas, acusándolas de ser “amantes del Diablo”. Con tal idea en mente, Eugenia Rico nos entrega la más reciente de sus novelas: Aunque seamos malditas.

En medio de un momento en que el no siempre fantástico tema de lo sobrenatural satura las páginas y las pantallas de todo tipo, una obra así podría sonar a “pan con lo mismo”: craso error sería pensarlo y mucho más, darlo por hecho. Aunque seamos malditas es una excelente oportunidad de acercarse a un mundo incitante en el que se balancean por igual mitos y leyendas con temas como la discriminación sexual, la persecución histórica de la mujer, el machismo y sobre todo, la peligrosa forma en que tales males han mutado hasta nuestros días.

Ainur y Selene son mujeres cuyas vidas en apariencia nunca podrían cruzarse pues el tiempo las separa; sin embargo, tal barrera se diluye gracias a la pluma de Rico hasta convertirse en un eco fantasmal, demostrando que maldiciones como la intolerancia tienen un halo de eternidad que semeja mucho a los maleficios. Ambos personajes son reflejo palpitante de una terrible realidad que las une desde y para siempre con todas aquellas mujeres víctimas de cualquier tipo de persecución. Un paseo estremecedor sí, pero en letras que son adictivas.

¿Qué tanto fungimos como presa y qué tanto como cazador? ¿Culpamos para entendernos o para ocultarnos de nosotros mismos? ¿Cabemos en nuestros castigos, les creamos o sólo les reproducimos? Todas son preguntas que brotan en consonancia con las historias tejidas por la autora quien además se da tiempo de mostrar en medio de todo, que la luz de la compasión tiene mucho que ver con la magia y que es en muchos sentidos un verdadero acto de fe.

Pero tales características no son las únicas aplaudibles de Aunque seamos malditas; cual si fuera un grimorio (libro de hechizos), la obra es un llamado fuerte a notar la pujante manera en que Eugenia Rico ha venido trabajando para consolidar su voz y al tiempo, invocando en muchas formas las dimensiones que la escena literaria española tuvo en otros épocas. Es ella prueba de que a pesar de las adversidades, existen voces y plumas a quienes no hay maldición que pueda dañarles, sean del tipo que sean.

Leerle es comprobar que la literatura tiene mucho de magia y que en manos de personajes como Eugenia Rico, pueden ser un auténtico encantamiento. Que además de escritora es hechicera no hace falta demostrar.



comments powered by Disqus