Libro: El Último Cuaderno


La publicación de El Último Cuaderno constituye el paso final de una carrera que se escribió desde el corazón de un hombre cuyo compromiso humanitario generó ámpula en varios sectores y admiración rayana en la idolatría dentro de otros: José Saramago.


POR Staff Rolling Stone México  



La publicación de El Último Cuaderno constituye el paso final de una carrera que se escribió desde el corazón de un hombre cuyo compromiso humanitario generó ámpula en varios sectores y admiración rayana en la idolatría dentro de otros: José Saramago.

ultimo-cuadernoEl Último Cuaderno
José Saramago
Alfaguara
Calificación: cuatro estrellas

“El viaje no acaba nunca. Sólo los viajeros acaban”

La publicación de El Último Cuaderno constituye el paso final de una carrera que se escribió desde el corazón de un hombre cuyo compromiso humanitario generó ámpula en varios sectores y admiración rayana en la idolatría dentro de otros: José Saramago.

En esta entrega póstuma, y a diferencia de lo que podemos hacer cuando leemos algunas de sus otras piezas de trabajo, nos adentramos en el pensamiento diario de un creador interesado por lo que acontece en el planeta que habita, los dimes y diretes de un entorno político y económico desolador, la emoción que el arte le hace vivir y sobre todo, la gran responsabilidad que el gusto de escribir para los demás le genera.

El autor se dio a la tarea de trabajar con tópicos que si bien en su generalidad fueron puntales de su obra, no podrían haber sido objeto de análisis profundo. Es así como podemos enterarnos de su gran admiración por personajes como Gabriel García Márquez o Mario Benedetti, la repulsión que le producían otros como Silvio Berlusconi o la manera en que seguía los pasos de Barack Obama. El maestro se convirtió en un ‘bloggero’ para entregar a sus lectores parte del proceso que vivía día con día, al reflexionar sobre temas que nos atañen a todos, al menos, desde una perspectiva más global.

Esta ‘despedida’ literaria, escrita entre marzo del 2009 y junio del 2010, allana el vacío que el deceso del genio dejó en quienes durante años hicieron -hicimos- de sus letras, una constante de reflexión, encumbrando durante el proceso a piezas como ‘El Evangelio según Jesucristo’, ‘Ensayo sobre la Ceguera’, ‘Memorial del Convento’ o ‘Caín’ como verdaderas joyas de la literatura moderna que lograron ganarse el calificativo de ‘clásicos’ cuando su creador aún vivía. Trabajos que nos recuerdan claramente que su discurso no se va y por ende, que lo eterno tiene más que ver con ejercicio mental que con misticismos ejercidos o atavismos rutinarios.

En un mundo que se debate en la constante búsqueda por la certeza, las palabras de Saramago, incluso a un año de su muerte, se mantienen a flote como el más fuerte de los navíos, pujando fervientemente por una “insurrección de las consciencias libres”, ésa que tanto buscó, que tanto lo hizo cuestionarse y que fue en sus propias palabras “lo que necesitaríamos”.

Del genio luso quedan páginas escritas y letras claras: más que suficiente para rendirle homenaje leyéndolo en este primer aniversario luctuoso y más que suficiente también, para dinamitar los anacronismos ideológicos que consumimos diariamente, con el pensamiento de ese hombre que hizo de la provocación intelectual y la rebeldía pensante, un estigma incómodo para muchas “buenas consciencias”. Desde aquí y para quien quiera: simples y humanas gracias maestro.

Por Miguel Ángel Ángeles.



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