Libro: Las Ventajas de ser Invisible


A veces, el salto de una buena novela a la pantalla grande implica concesiones artísticas que pueden destruirla


POR Staff Rolling Stone México  



A veces, el salto de una buena novela a la pantalla grande implica concesiones artísticas que pueden destruirla

Las Ventajas de Ser Invisible
Stephen Chbosky

“… aceptamos el amor que creemos merecer”

Por Miguel Ángel Ángeles

A veces, el salto de una buena novela a la pantalla grande implica concesiones artísticas que pueden destruirla. Después de todo, el cliché que dicta que “el libro es mejor” tiene una explicación más que lógica: pocos son capaces de lograr la proeza de hacer de las palabras imágenes inolvidables. Inevitable pensar en casos como El Padrino, escrita por Mario Puzo y dirigida por Francis Ford Coppola; Ceguera, basada en el libro Ensayo sobre la Ceguera de José Saramago, llevada al cine por Fernando Meirelles; o Las Horas, original de Michael Cunningham y de la lente de Stephen Daldry.

Por otro lado, las anécdotas grises sobran: Drácula o cualquier adaptación que tenga a Gabriel García Márquez como fondo ejemplifican a la perfección estos saltos al vacío que no perdonan ni siquiera a genios como el mismo Coppola. No siempre se sale bien librado. Aun así, de cuando en cuando ocurren sucesos hermosos como Las Ventajas de Ser Invisible (The Perks of Being a Wallflower), novela escrita por Stephen Chbosky y luego, adaptada y dirigida por él mismo. Novela que además, es un recordatorio de lo estruendoso que puede ser el mundo durante la adolescencia.

Hay que decir que esa maldición llamada ‘best-seller’ -que muchas veces hace que desenfoquemos y terminemos envueltos en desvaríos que obedecen a cuestiones que distan mucho de estar relacionadas con la literatura- no tiene efectos adversos en Las Ventajas de Ser Invisible. La novela es bella, estremecedora y posee un ritmo que hace que uno quiera terminarla apenas y ha leído la primera carta de Charlie, el protagonista. Se puede decir que es justo eso lo que la dota de un aire que nos remite a esa cercana sensación que todos hemos sentido, esa siempre presente “primera vez”.

Estas misivas -enviadas a un destinatario no identificado- describen cómo su vida va cambiando luego de conocer a Sam y a Patrick, dos hermanastros populares que no tienen reparo alguno en incluirlo en su círculo cercano. Hasta antes de eso, la vida de Charlie no ha sido del todo sencilla. Muerte, abusos y auto-represión han sido una constante con efectos devastadores que podría estar llegando a su final. Cómo se enfrenta a todo eso en un mundo en el que pareciera que ser escuchado es un verdadero milagro -tiempo en el que cabe mencionar, no había Twitter ni FB– es en letras de Chbosky un viaje emotivo y muy distinto al resultado visto en la pantalla grande, lo cual en este caso específico, es otra de las razones por las que ambos ejercicios creativos merecen no pocos aplausos y sí, análisis distintos.

Más de una década después de haber sido publicada por primera vez y justo en un momento en que los ojos del mundo están puestos en una generación que pareciera tener muchos problemas con su manera de relacionarse socialmente -basta recordar los terribles sucesos ocurridos en Newtown en diciembre- una obra como esta sirve para recordarnos que no hay clic, post o app que pueda proveer la satisfacción que una sonrisa de confidencia nos puede dar. Seamos no no invisibles.



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