Libro: Lo mejor de Carlitos y Snoopy



A él lo identifica una t-shirt amarilla con una franja negra muy característica y la capacidad para hacernos repensar una y otra vez la manera en que sobrellevamos el fracaso.


POR Staff Rolling Stone México  



A él lo identifica una t-shirt amarilla con una franja negra muy característica y la capacidad para hacernos repensar una y otra vez la manera en que sobrellevamos el fracaso.

Charles M. Schulz
De Bolsillo
Random House Mondadori
Calificación:

¿Tenemos que ser tan realistas? – Charlie Brown

Por Por Miguel Ángel Ángeles @mangelangeles

A él lo identifica una t-shirt amarilla con una franja negra muy característica y la capacidad para hacernos repensar una y otra vez la manera en que sobrellevamos el fracaso. A su fiel compañero lo distinguimos por una peculiar mancha en el dorso y la capacidad de caminar en dos patas, además de la extraña fortuna de estar situado siempre -o casi- del lado más cómodo y seguro de la situación, aunque ésta sea encima de su casita. Ah sí, también, porque es un Beagle con orejitas negras.

Si toda esta descripción no ha sido suficiente para ubicar a los personajes de los que hablamos, probablemente estamos ante la presencia de uno de los pocos casos reales de personas que en los últimos sesenta años no han tenido contacto con Charlie Brown y Snoopy. Y más allá de intentar averiguar las razones por las que tal situación fue o sería posible, es mejor recordar por qué algo así es casi una imposibilidad.

Desde el momento en el que salieron a la luz en 1950, los personajes creados por Charles M. Schulz comenzaron a labrar un camino que les daría un espacio en el imaginario de varias generaciones, principalmente por una razón que no ha pasado por alto ni siquiera para estudiosos como Umberto Eco: en esta emblemática tira cómica todo gira en torno a un grupo de infantes que pasan justo por esa edad en la que comenzamos a construir nuestra idea del mundo – esa que tarde o temprano nos hará entenderlo y por supuesto sufrirlo- a base de cuestionamientos que en sus bocas –o nubes- nos hacen siempre sonreír y hasta reflexionar.

Y es que es imposible no verlo así teniendo de fondo a una Lucy enamorada de Schroeder y a éste, obsesionado con Beethoven, o a Peppermint Patty y su eterna seguidora, Marcie, tratando de encontrar maneras para explicar los comportamientos de un Charlie que no termina de dar una en el campo de béisbol. Todo, mientras Woodstock y el legendario Snoopy pilotean una casita de perro multiusos.

En un mundo que parece perder su estructura con cada nueva edición de los periódicos del lunes, nos viene perfecto recordar con esta recopilación de Random House Mondadori a quienes hasta hace no mucho, eran los encargados de hacer que el domingo comenzara perfecto, sin importar lo que viniera después de éste. Se vale ir a desempolvar nuestra “mantita” de seguridad, el bat de béisbol o el pianito de juguete.



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