Libro: Los Nadadores


Pérez Azaústre va llenando los espacios con imágenes que cuestionan la existencia y permanencia de la memoria e incluso de la nostalgia. ¿Cómo se vive la pérdida?


POR Staff Rolling Stone México  



Pérez Azaústre va llenando los espacios con imágenes que cuestionan la existencia y permanencia de la memoria e incluso de la nostalgia. ¿Cómo se vive la pérdida?

Los Nadadores
Joaquín Pérez Azaústre
Anagrama
Calificación:

¿Tiene el cuerpo memoria?

Por Miguel Ángel Ángeles (@mangelangeles)

Lo que bien podría ser una cifra más en una insultante estadística, es el punto de fuga de Los Nadadores, del autor español Joaquín Pérez Azaústre. Una desaparición, un desvanecimiento. Una pérdida. Una réplica de algo que pasa todos los días en la vida de todos nosotros y que sin embargo parece como si fuera imposible de acontecer.

Primero es su madre: ha desaparecido sin rastro aparente y sin consecuencias inmediatas. Justo cuando comienza a buscarla es cuando se abre a los ojos de Leonardo el mundo oscuro de la ausencia, de la ‘no presencia’. Los personajes siguen desapareciendo sin rastro identificable. En su camino dejan de cruzarse figuras que antes fueron familiares, como un amigo fotógrafo o nadadores con los que compartía piscina.

Mientras todo esto va sucediendo, Pérez Azaústre va llenando los espacios con imágenes que cuestionan la existencia y permanencia de la memoria e incluso de la nostalgia. ¿Cómo se vive la pérdida? ¿Cómo se construye la imagen del vacío? ¿Cuánto de nosotros vive en la remembranza y cuánto de ésta se ejerce como una realidad? ¿Cuánto de nosotros se concibe durante estos procesos?

Jonás, además de ser el personaje principal, devela a la vez una situación que – a juzgar por lo que recientemente han venido publicando autores como Sandra Lorenzano (Fuga en Mí Menor) o Leopoldo Brizuela (Una misma noche)- permea en la literatura en español de estos días: la exploración de lo que llamamos “recuerdo”, circunstancia más que interesante y merecedora de atención pues deja en el aire un cuestionamiento: ¿por qué tal obsesión? .

Joaquín Pérez Azaústre es también poeta y eso se nota en la manera en que construye toda la novela, la cual, aunque nunca cae en rebuscamientos inútiles, posee en muchos momentos un halo de belleza que tiene mucho de poesía, algo que nunca está de más. Mucho menos, cuando se vive en un mundo en el que siempre nadamos con destino incierto.



comments powered by Disqus