Libro: Los Pájaros Amarillos


La mirada de Powers se posa en aspectos poco visitados, al menos de manera formal, del trauma generado por el conflicto bélico.


POR Staff Rolling Stone México  



La mirada de Powers se posa en aspectos poco visitados, al menos de manera formal, del trauma generado por el conflicto bélico.

Los Pájaros Amarillos
Kevin Powers
Sexto Piso
Calificación:

Por @Miguel Ángel Ángeles

“Extraña era la bala que llevaba tu nombre, la bomba enterrada para ti” – Kevin Powers

Mucho se ha escrito sobre la polémica guerra en Irak. Sus muertos – con nombre y sin él- siguen circulando de varias maneras por los imaginarios de quienes vivimos tal suceso histórico a través de cualquiera de sus narrativas. Uno a uno, los cadáveres de todas estas historias siguen saliendo a flote, dejando entrever que entre tal multitud, hay todavía una inmensidad de abismos por descubrir.

Los Pájaros Amarillos de Kevin Powers es por mucho, uno de los más afortunados acercamientos literarios a esta pesadilla de inicios de siglo. Un acercamiento que no sólo le valió al autor reconocimientos como el Guardian First Book Award y Hemingway Foundation/PEN Award, sino también, que se posaran sobre él los reflectores de la crítica más acérrima y sobre todo, los de una sociedad global cada vez más comprometida con el esclarecimiento de lo que sucedió.

Antes que él han sido varios los que, desde las posturas verdaderamente críticas hasta las más holgadas, han tratado de dar forma a las diferentes imágenes y anécdotas surgidas del hecho. Rick Atkinson, Richard Jadick, Richard S. Lowry o Patrick O’Donell son tan sólo algunos de ellos. Seguro vendrán más, quizá incluso algún otro Richard. Y sin embargo, en medio de todas las opciones que puedan surgir en un futuro y las ya existentes, Los Pájaros Amarillos se erige como un escrito que en lo humano de su trazo basa la potencia de su discurso, aspecto poco común, al menos en cuanto a lo usualmente visto.

Y es que la mirada de Powers se posa en aspectos poco visitados, al menos de manera formal, del trauma generado por el conflicto bélico. Sus soldados no son figuras heroicas ni mucho menos monumentos a los valores típicamente aplaudidos por el ideario estadounidense. Nada más lejano, de hecho. Dudan, no entienden, tienen miedo. Recuerdan fragmentos del pasado y cargan con ellos en presentes que parecen no situarse nunca en un contexto real, ni siquiera para ellos. Adolecen de tiempo y parecen condenados estar suspendidos en éste.

La obra resalta también por aspectos como la poética belleza de muchos de sus pasajes –conviene recordar que Powers es poeta- , la lograda y aplaudible traducción a cargo de Jesús Gómez Gutiérrez y el poderoso ritmo que hace de ella una experiencia hermosa, mérito considerable sobre todo por la hondura del tema tratado. Y aunque es cierto que este trabajo está vinculado totalmente a la experiencia del joven autor como combatiente en Irak, es seguro que el talento de Powers da para mucho más. Nos queda esperarlo y de mientras, disfrutar un ejercicio de literatura virtuosa que si bien parece haber cercado sobre él una emboscada que pone las miras altas en su segunda obra, de momento le concede un lugar privilegiado entre quienes han sabido hacer de su primer paso en el mundo de las letras todo un éxito. No sobra decir que casos así no se encuentran todos los días.



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