Libro: Los Socios de Elba Esther


Doña Perpetua: La maestra sin Cariño, pero con socios.


POR Staff Rolling Stone México  



Doña Perpetua: La maestra sin Cariño, pero con socios.

Los Socios de Elba EstherLos Socios de Elba Esther
Ricardo Raphael
Booket

Por José Xavier Návar

Muchos dudaron que vivirían para contarlo, y más en un sistema harto político y corrupto como el nuestro. Sin embargo, en una acción relámpago y casi impensable, la maestra, Elba Esther Gordillo, la villana favorita de los mexicanos,  quien (in)explicablemente y durante cuatro sexenios, mostró sin recato ser el más acabado modelo de podredumbre, corrupción, excesos –lo que le permitió amasar una cuantiosa escandalosa fortuna– y de intocabilidad.

Inventada y solapada por el PRI que le dio investidura sindical y política (a cambio de favores y votos), y luego cobijada por los gobiernos panistas, la chiapaneca, hoy recibe -si bien le va- en la cárcel, luego de que el 26 de febrero, después de una investigación de la nueva administración peñista iniciada tiempo atrás de la que Felipe Calderón (el Presidente del Empleo… funerario) se hizo de la vista gorda.

La desgracia de la maestra de los uno y mil apodos chingativos como “La Mamá de Chucky”, fue que cometió un único y costoso error: rebelarse al poder en turno y el PRI, que lo mismo la creo, la destruyo. Quién le manda, justo ahora que podría seguir dándose la vida de pachá, que en este momento se da, Carlos Romero Deschamps, el corruptazo líder del sindicato petrolero que respeta esa máxima que dice: “No hay que morder (¡nunca!) la mano que te da de comer”… y menos si está bien peinada.

Las hipótesis y los vaticinios más conservadores, indican que la maestra se va a pasar un buen rato a la sombra y que ahí, tendrá el tiempo suficiente para releer su “biografía” (por supuesto) desautorizada y (casi) definitiva: “Doña Perpetua”, de Arturo Cano y Alberto Aguirre – Grijalbo, de reedición relámpago, como la investigación en su contra –, donde ambos autores reconstruyen toda la vida truculenta y ventajosa de la ahora ex presidenta vitalicia de los maestros.

Todo sale a la luz: círculos íntimos, operadores, influyentísimo, asesoramientos, amigos, enemigos jurados, cuadros sindicales y una que otra operación encubierta, con una cronología detallada de la vida y milagros de poder, desde la opulencia de la brabucona líder magisterial. Dicen que cuando la maestra se enteró dijo “Van a decir que soy un monstruo”  que, eso sí, se viste en Louis Vuitton y Prada, porque hay de monstruo a monstruo, y ella se viste con categoría, como los monstruos sagrados de la Universal.

A este ameno, revelador y divertido libro (menos para la protagonista), hay que sumar otro más: “Los Socios de Elba Esther”– el libro que adelantó la caída de la maestra, dice en su cintillo– de Ricardo Raphael (Temas de Hoy, Editorial Planeta, corregido, aumentado y reeditado justo ahora en que una buena parte de los mexicanos quiere atizarle el fuego a la muestra).

En sus más de 300 páginas, desde la maniobra del Innombrable Salinas, para imponerla como líder del SNTE, hasta la acción concertada que le aplicó el “nuevo” PRI de Peña Nieto a la magisterial en el aeropuerto de Toluca, vienen capítulos que invitan no solo a la lectura, sino al morbo (que ¡bueno! hasta algunas revistas de chismes del corazón y la farándula, han tratado de Doña Elba, en forma de dosier), como: Adiós a la Pobreza, Renuncia a la modernización, Aprender Callando, Favores a Conveniencia, De Cuchillos Largos, No Soy un Ángel, Calderón: 500 mil votos de Regalo y Las Facturas del Poder Vitalicio, con tremendos anexos y una bibliografía, que ya mero y ni la CIA.

¿Cuántos caerán con la maestra, ahora que como los peces, se han multiplicado los amparos contra órdenes de aprensión? ¿De cuánto es el monto de los depósitos, de la que siempre mantuvo tuvo asoleados a presidentes y políticos de alta envergadura? ¿Qué de los días en Foxilandia con Chente y Martita? ¿Qué va a pasar con el partido Nueva Alianza, que parece ahora ser propiedad de la familia de la maestra? ¿Vamos a extrañarla?

Y conociéndonos como mexicanos, no va a faltar la película que seguramente dividirá gustos en la dirección: ¿Carlos Reygadas o el colectivo Charolastra?



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