Lollapalooza día 3


Little Dragon, Sigur Rós, Toro Y Moi, At The Drive-In, Florence + The Machine, Jack White, Justice y más de la última noche del festival…


POR Staff Rolling Stone México  



Little Dragon, Sigur Rós, Toro Y Moi, At The Drive-In, Florence + The Machine, Jack White, Justice y más de la última noche del festival...

Por @Paos García
Fotos de Giancarlo Viloria

Era el tercer día y Lollapalooza empezaba a cobrarnos factura. Por las calles la gente se movía lentamente rumbo al parque, se les notaba el cansancio en el rostro, pero en cuanto llegaban al Grant Park parecían recobrar energía. Al menos así lucía la gente en el Perry’s, un escenario que durante los tres días del festival siempre estuvo repleto de gente que se movía al ritmo que los DJs dictaban. Aquello parecía ser una fiesta de 24 horas continuas, un rave playero en el corazón de Chicago. Justamente ahí se presentó la banda del momento, Little Dragon, que parecen estar sonando por todos lados gracias a su reciente disco Ritual Union. El carisma de Yukimi logró conquistar al público, aunque realmente no tuvo que esforzarse mucho, la gente ya estaba entregada a la banda, coreaban y bailaban de cualquier forma, lo que resultaba sorprendente para la banda.


Mientras tanto, en el Red Bull se esperaba la actuación de Sigur Rós. La gente sentada sobre el pasto aguardaba tranquilamente la salida del grupo islandés que había prometido hacer sonar parte de su reciente producción, Voltari. En un principio, aquel instante en el que Jónsi y compañía salieron al escenario parecía algo mágico: cielo despejado, una suave brisa mitigando el calor y la siempre tranquila y envolvente música de Sigur Rós; las parejas se abrazaban mientras que otros bailaban embelezados… Pero minutos después, la fatiga y el Sol pudieron más, y la gente comenzó a moverse hacia donde sonaba la música más “alegre”.


Los de Toro Y Moi le robaron el público a los islandeses. Sus energéticos sintetizadores poco a poco fueron captando la atención y en cuestión de minutos, el escenario Sony ya estaba repleto. Canciones como “New Beat” lograron encender la “pista” polvosa –y aún lodosa- del parque. La gente quería divertirse en su último día en Lolla, y los de Toro Y Moi tenían un set perfecto para ese momento.

De regreso en el Red Bull todo estaba listo para At The Drive-In, que vino a despertar al público aún pasmado por Sigur Rós. Tras bambalinas podía verse a un Cedric relajado, sonriente y hasta bromista; sobre el escenario dio mucho de qué hablar por sus comentarios irónicos que dejaban a uno con la sensación de no saber si reírse o rascarse la cabeza tratando de entender lo que había querido decir. Cedric abrió el set dedicando “Arsenal” a su abuelita… y continuó con comentarios bizarros como el que Omar Rodriguez-Lopez era el “Woody Allen puertorriqueño.” Sin embargo, si nos avocamos a la cuestión musical –que es a lo que vamos- su actuación fue brutal. La banda se escuchaba completa a pesar de sus años separados, seguían siendo capaces de armar esos riffs sucios que demarcaban su poderío en escena, reventando amplificadores en canciones como “Pattern Against User” y “Sleepwalk Capsules”, con Cedric desgarrándose la garganta mientras se contoneaba de un lado al otro. Al final uno comprende que todo es parte del show, y que At The Drive-In aún sabe cómo causar estruendo.


De camino al escenario Bud Light nos percatamos que era casi imposible llegar a él, parecía que la gente del Grant Park se había volcado por completo en la actuación de Florence + The Machine. La inglesa, conciente de que para sus compatriotas era difícil conquistar al público estadounidense, agradeció el recibimiento, mientras que entre la gente se escuchaban frases como “¿es británica?”. Resultaba sorprendente ver a algunos llorando con “Leave My Body” y coreando “Dog Days Are Over” como si se tratara de un himno. Florence Welch, envuelta en un delicado vestido rojo, se movía sobre el escenario como una musa, dejando atrás esa imagen desfachatada de sus primeros años donde sus botas mineras y los jeans le restaban esa delicadeza de la que ahora es estrella. Presentó en especial para Lolla el tema “Breat Of Life”, mientras que en “No Light, No Light” demostró que había recuperado su voz por completo. Tras escenario, Florence declaró a Rolling Stone sentirse emocionada por su próxima visita a México, donde encabezará el cartel del Corona Capital”.


Una de las actuaciones más esperadas del día era la de Jack White, quien se encargaría de cerrar uno de los escenarios principales del festival. De nueva cuenta, la gente abarrotaba el escenario Red Bud en espera del ex White Stripe, mientras se escuchaba a lo lejos algo de la buena fiesta que tenía Miike Snow sobre el escenario Sony.

De pronto, las luces se tornaron azules. La estridencia de las guitarras comenzaron a hacer eco en el Grant Park; The Buzzardos se instalaban en sus lugares para acompañar al excéntrico guitarrista que, una vez en escena, no paró. El set inició con la distorsionada “Sixteen Saltines”, como anunciando lo que vendría para el cierre del festival. A diferencia de sus otros proyectos musicales, aquí White deja de lado su actitud mesurada, roba la atención aún cuando en el escenario suceden miles de cosas: Daru Jones acribilla la batería sin mayor esfuerzo, mientras que Ikey Owens se posesiona sobre el teclado. White, con su obsesión musical, no podía haberse rodeado de mejores músicos, todos en conjunto lograban erizar la piel y hacerte sentir cada uno de los sonidos que emitían. Sonaron clásicos de The White Stripes como “Wasting My Time” y “Hotel Yorba”, aunque también The Dead Weather se hizo presente con el intro de “Blue Blood Blues”, o The Raconteurs con “Steady, As She Goes”. Aunque el gran final vino con la memorable “Seven Nation Army”, que dejó a la gente pidiendo más y más.


Del otro lado del parque, los franceses de Justice armaban la fiesta con un set en el que mezclaban desde remixes hasta sus clásicos tracks del Cross y del Audio, Video, Disco. Para esa hora la gente iba de salida, y algunos se detenían a gastar sus últimos rastros de energía bailando. A pesar de que la fiesta estaba a su límite, Justice no ofreció nada diferente; un despliegue de luces que acompañaba los sampleos, como los hemos visto en otras ocasiones. Justice está desgastando su fortuna en vivo, pero parece no importarles mientras la gente siga bailando…


Este Lollapalooza estuvo lleno de sorpresas, desde el abrumador recibimiento a grupos como Florence + The Machine y Franz Ferdinand, hasta la poca audiencia en Black Sabbath; desde la sorprendente actuación de Jack White, hasta el polémico show de At The Drive-In; una tormenta y un calor sofocante. Sin duda un festival que dejó mucho en los miles de asistentes, quienes desde ahora, ya esperan el cartel del próximo año.

Lollapalooza

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