Morrissey en México


La gente recibió a Morrissey con gritos, aplausos y unas que otras flores que aventaron sobre el escenario, como si se tratara de un ídolo.


POR Staff Rolling Stone México  



La gente recibió a Morrissey con gritos, aplausos y unas que otras flores que aventaron sobre el escenario, como si se tratara de un ídolo.

Por: @Paos García
Fotos: Chino Lemus, cortesía de Ocesa

Sin duda uno de los conciertos más esperados para este cierre de año era el de Morrissey, quien logró abarrotar dos fechas en el recinto de la Condesa. Las entradas para sus conciertos en la ciudad de México se agotaron a los pocos minutos de haber salido a la venta, la expectativa por ver de nueva cuenta al ex líder de The Smiths era grande, era nostalgia pura.

Kristeen Young, la apadrinada de Morrissey, fue la encargada de abrir la noche. La originaria de Missouri ha logrado cautivar a Mozz con su agresivo estilo y capacidad vocal, razón por la que actualmente lo acompaña de gira.

Como buen inglés, Stephen Patrick inició su concierto en punto. La manta en la que se proyectaban videos de Brigitte Bardot y de New York Dolls cayó sobre el escenario; “I Want the One I Can’t Have” fue la primera que sonó, recordando los años del clásico The Queen Is Dead.

La gente recibió a Morrissey con gritos, aplausos y unas que otras flores que aventaron sobre el escenario, como si se tratara de un ídolo. Era claro el cariño que los mexicanos sienten por el originario de Manchester, quien respondía con coqueteos y su clásico porte de divo seductor que ocasionaba que la gente se empujara para tratar de tocarlo, o al menos verlo más de cerca.


Uno a uno fueron sonando los éxitos, quizá más pronto de lo debido; el siguiente que sonó fue “The First Of The Gang To Die”, una de las canciones que hizo irresistible al You Are the Quarry, uno de los discos más vendidos en la carrera de Morrissey. Para ese momento la gente estaba más que entregada, y no era para menos, era inevitable dejarse caer rendido ante esa selección de canciones y el sonido impecable.

Después del set ofrecido el día anterior en Monterrey, todo parecía indicar que ésa sería una noche memorable en la que sonarían algunos clásicos de The Smiths y de su carrera en solitario; “You have Kill Me” arrancó gritos y berreos, así como “Everyday Is Like Sunday”, que fue coreada en todo el lugar como si se tratara de un himno; mientras que en “SpeedwayMozz llegó al clímax de la noche y se arrancó la camisa para luego arrojarla al público.

Uno de los momentos serios del concierto fue cuando “Meat Is Murder” comenzó a sonar, teniendo de fondo imágenes explícitas de lo que ocurre en los rastros de aves y ganado; lo que ocasionaron que más de uno replanteara su dieta, o bien, que se arrepintiera de lo que cenó antes del concierto.

La noche iba bien, estaba complaciendo incluso a los más exigentes con canciones que no había incluido en el resto de su gira; sin embargo algo no termino de encajar: cual dandy, Morrissey conquistó al público, los enamoró y justo cuando los tuvo en la palma de su mano, los abandonó con “Still Ill”. Una hora y veinte minutos después se despedía del escenario. La gente aguardó en el lugar esperando que regresara, querían más, incluso hubo algunos abucheos de enojo, pero los de Morrissey son shows cortos, como si se tratara de un gusto maliciosos por dejar a todos justo en el clímax suplicando por él… Se sabe ídolo, y ejecuta su personaje a la perfección, mientras encanta a todos con los recuerdos de The Smiths y los lamentos de sus discos en solitario.

Este 10 de diciembre se presentará en el Complejo Cultural Universitario, de  Cholula, Puebla. El 12 de diciembre en el Teatro Diana, de Guadalajara.

Morrissey en El Plaza Condesa

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Morrissey en El Plaza Condesa, por Chino Lemus. Cortesía Ocesa



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