Phantogram


El estado de shock, oídos quejumbrosos pero inevitable sonrisa se hace presente en el momento que abandonan el escenario. Resultó ser una gran noche.


POR Staff Rolling Stone México  



El estado de shock, oídos quejumbrosos pero inevitable sonrisa se hace presente en el momento que abandonan el escenario. Resultó ser una gran noche.

Fotos y texto: Oscar Villanueva

Primer Acto. Llegar temprano al Caradura, ya que ese día, presentía el lugar estaría al “nivel del metro Hidalgo” en hora pico. El objetivo era conseguir un lugar cerca de Sarah Barthel, para poder disfrutar de esa melodiosa voz y encantadores ojos. También estar cerca de Josh Carter, con su guitarra, y su no tan perfecta voz, complemento ideal para Sarah.

Segundo Acto. Efectivamente el lugar esta a reventar, y conforme pasa el tiempo, la gente se impacienta. Yo me quiero arrancar los cabellos porque ya son las doce y no sucede nada.

Phantogram para Rolling Stone México

Finalmente, después de un comienzo en falso, donde la programación no tenía volumen, el concierto empieza con “As far as I can See”, y una dosis absurda de decibeles, con bocinas extra, cortesía de los organizadores para aumentar el sonido del lugar. Aunque las canciones no tienen los arreglos y detalles que se escuchan en el disco, en vivo se sustituyen por un sentido de urgencia y distorsión que las vuelve más fúricas, seres que no pueden esperar el momento de ser liberadas de los sintetizadores.

Tocan todo el disco más una canción nueva, siendo el mejor momento el combo “Futuristic Casket”- “When I’m small”.

Tercer Acto. El estado de shock, oídos quejumbrosos pero inevitable sonrisa se hace presente en el momento que abandonan el escenario. Resultó ser una gran noche.



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