Y lo mejor de Scorpions vino y se fue…


No sé si será la última vez que seamos testigos del escorpión alemán en nuestro país, pero podría casi asegurar que va a ser muy difícil volver a verlos con la energía que ha caracterizado a la banda durante sus más de 45 años.


POR Staff Rolling Stone México  



No sé si será la última vez que seamos testigos del escorpión alemán en nuestro país, pero podría casi asegurar que va a ser muy difícil volver a verlos con la energía que ha caracterizado a la banda durante sus más de 45 años.

Por Miguel Hidalgo Zetter (@maykhidalgo)
Fotos Salvador Bonilla

No sé si será la última vez que seamos testigos del escorpión alemán en nuestro país, pero podría casi asegurar que va a ser muy difícil volver a verlos con la energía que ha caracterizado a la banda durante sus más de 45 años “rockeando como un huracán”.

¿Expectativas del concierto? No muchas, considerando que su producción más reciente no trae nada inédito y que apenas hace un par de años anunciaron su última gira y tocaron suelo azteca. Sin embargo, la atmósfera de la noche tenía algo muy especial que hasta la prueba de sonido fue algo sublime con “New Generation”.


Comentarios iban y venían siendo lo más parecido a una casa de apuestas en donde el premio sería la satisfacción de haber atinado al mayor número de canciones del playlists personal que los asistentes a la Arena Ciudad de México sugerían.

¿Un concierto lleno de éxitos? Sería muy egoísta con la historia si lo afirmo, porque cuando Scorpions está en un escenario siempre faltarán canciones para decir que cumplieron su misión; pero hoy estás leyendo el testimonio de un banquete en el que ya conocías el postre, pero que tuvo un toque gourmet con el balance perfecto.

Sting in the Tail” nos daba la bienvenida y preparaba la escena para revivir pasajes e imágenes icónicas de la historia de la música como el grito de “ZOO” cuando Klaus lo pide, y ni qué decir de “Coast to Coast” cuando Rudolf y Mathias tocan al unísono y se vuelven el punto central del show.


Quién más sino la música de Scorpions puede ser capaz de jugar con la adrenalina, ya que después de la majestuosa interpretación de “Rhythm of Love”, el mensaje fue claro con “The Best is Yet to Come”, logrando arrancar el sentimiento más puro del ser humano con lágrimas que probablemente estarían vaticinando una inminente despedida; pero efectivamente vendría lo mejor: “Send me an Angel”, “Holiday”, “Hit Between the Eyes” por mencionar algunas, recargarían la adrenalina y nos pondrían a punto para recibir “Blackout” y “Big City Nights”. Klaus agradeció el apoyo de los mexicanos para con el grupo, pero hoy invertiremos los papeles, y “Still Loving You” y “No One Like You” serán las canciones que México le dedica a una de sus bandas consentidas.

Los vientos de cambio son inminentes, pero viendo conciertos como el de anoche, uno desearía que al menos los tres alemanes, el polaco y el angelino, siguieran como están y duraran otros 47 años rockeando como un huracán.

Scorpions en México

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Scorpions en México por Salvador Bonilla



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