Skrillex en México


Skrillex tiene su set de DJ en una especie de cabina de nave espacial, casi como una metáfora: “Mi show es de otro mundo”, y lo es.


POR Staff Rolling Stone México  



Skrillex tiene su set de DJ en una especie de cabina de nave espacial, casi como una metáfora: “Mi show es de otro mundo”, y lo es.

Por @Jorge Ramis
Fotos de Óscar Villanueva

Hace casi diez años, por ahí del 2003, mi generación intercambiaba CDs de Blink 182 y nos sabíamos las letras de Korn; éramos los “alternativos”, los que escuchábamos “rock” cuando apenas y teníamos menos doce años. Vivíamos en la era del walkman, esa época en la que nos empezaba a gustar Linkin Park, o Slipknot, y nos sentíamos los más rudos. Una década después, la manera de mover a la música “alternativa” ha sufrido muchas transformaciones, las fórmulas del nu metal y del happy punk se agotaron en cuestión de años, los simples acordes de guitarra terminaron por quedar en el olvido… el adolescente “alternativo” ya no estaba satisfecho con lo que escuchaba o, igualmente, sus gustos habían cambiado. Llegó todo el (mal llamado) movimiento emo, con uno de sus estandartes más importantes: From First to Last, ahí veíamos a un Sonny Moore con skinny jeans, accesorios para el cabello, y un semblante escuálido y enfermizo. Obviamente, esa fórmula de letras sentimentales y gritos constantes tenía que agotarse y así, Sonny Moore (debido a problemas vocales) desapareció de la música. Un par de años después nos enteramos: Sonny Moore es Skrillex. “Están llegando nuevas cosas y, ¿sabes? Skrillex es como el nuevo heavy metal para los niños, y eso está bien”, me decía James Blake cuando estaba a punto de tocar para casi dos mil fanáticos; el jueves 20 de diciembre Skrillex reunió a seis mil personas más en la Expo Bancomer.

Bajo la temática del fin del mundo, pude ser testigo de uno de los fenómenos más curiosos de la música actual, su nombre es Skrillex y el tipo sabe, mejor que nadie, cómo funciona la industria. Sonny Moore está consciente de que una de las cosas más importantes para el músico contemporáneo es la construcción de un espectáculo creativo y original. Skrillex tiene su set de DJ en una especie de cabina de nave espacial, casi como una metáfora: “Mi show es de otro mundo”, y lo es. Dispara láseres, humo, llamas y cohetes a cada instante y que sincronizados con los drops y beats de su dubstep se vuelve, entonces, un espectáculo como ningún otro. En su pantalla aparecen imágenes de videojuegos (Call of Duty), películas (The Shining, Ralph el Demoledor) e incluso, de videos virales de YouTube (como aquella parodia hindú de Thriller), visuales que conmovían y emocionaban a su muy variado público. La sección de menores estaba abarrotada, sin embargo, no fue un lleno total, pues la parte de atrás (general) estaba casi vacía.

Después de un desfile de cuatro DJ’s de los que, entre ellos, destacó Zedd (mezclaba desde The Prodigy hasta Swedish House Mafia), Skrillex salió a la una de la mañana para así ofrecer un espectáculo atascado de tecnología. Las nuevas generaciones, aunque muy alejadas del escenario, pudieron disfrutar de un concierto entretenido que destacó, sobretodo, por la teatralidad del acto. Seguro, para los adolescentes el concierto del jueves será considerado como uno de los mejores de su vida, pues tiene todos los elementos necesarios para emocionar a la audiencia. Pero sí, todo depende del punto de vista: el lugar estaba mal organizado (confusa división de secciones, baños sin iluminación, largas filas para comprar cerveza, mala acústica), y la presentación de cuatro DJ’s anteriores terminó por hartar un poco a la audiencia, además de que Skrillex concluyó media hora después de lo previsto.

Todo se trata del espectáculo, su fuerte es la teatralidad, aunque en realidad ni siquiera sepamos si Sonny Moore sí está tocando la música en vivo. Pero esto es lo que las nuevas generaciones están escuchando y es cuando uno asiste a un concierto de Metallica y puede encontrarse a jóvenes de trece años. Skrillex sí es como el nuevo heavy metal para los niños, aunque, a diferencia del heavy metal, sí es bien visto por la sociedad. Skrillex es el nuevo acto pop-alternativo imperante y debe de saber adaptarse a los suculentos y rotundos cambios de la música pop, si no lo hace entonces se apagará poco a poco, hasta que sólo quede como un buen recuerdo para aquellas generaciones.

Skrillex en México

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Skrillex en México por Óscar Villanueva



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