Spiritualized en México


La actitud de Jason Pierce es acorde a su acto: misterioso, solitario, experimental. La ironía y el cliché: un concierto de Spiritualized es una experiencia espiritual.


POR Staff Rolling Stone México  



La actitud de Jason Pierce es acorde a su acto: misterioso, solitario, experimental. La ironía y el cliché: un concierto de Spiritualized es una experiencia espiritual.

Por @Jorge Ramis
Fotos @Óscar Villanueva

Poco a poco artistas de la talla de Patti Smith o Nick Cave pasean por la Ciudad de México, pagándonos así una deuda de veinte, hasta treinta años. Esto pasó con Spiritualized, que jamás habían puesto un pie en nuestro país, pero que con una magnífica presentación lograron saldar todos esos años pendientes.

No hubo mejor lugar para recibir, victoriosamente, a Spiritualized. El Teatro de la Ciudad y sus míticas paredes colaboraron para crear un anoche muy emotiva. Jason Pierce estático, sentado y oculto detrás de unos lentes obscuros, no interactuaba con el público. Le acompañaban una pareja de coristas, un baterista, un bajista, un guitarrista y un tecladista. Y no, no tocó muchas canciones de su Ladies and Gentlemen We are Floating in Space, su setlist fue un poco de todos sus discos.

Nunca había visto una presentación de J. Spaceman, así que no sabía qué esperar. Sabía que él no es el tipo de músico que se interesa por ofrecer una ejecución perfecta, Jason Pierce juega con sus sonidos, jammea en el escenario, cambia, acorta, o alarga sus canciones, añadiéndole así un aura especial a cada uno de sus conciertos. Esto es diferente a todo lo que se haya visto sobre un escenario, no se trata de la ejecución, ni de la interacción con el público, ni del espectáculo, lo especial del concierto de anoche reside en que cada que Jason Pierce se acerca al micrófono y su voz retumba, inherente, en la atmósfera, pareciera que por un precioso momento el tiempo se detiene.

J. Spaceman y compañía ofrecieron un concierto de más dos horas, con la inclusión de un ruido embelesado en su ritmo de improvisación, melodías que invocaban al espacio y una sorprendente voz. Aunque en las primeras dos canciones el audio estaba a bajo volumen, después se formó una pared de sonido que impactó a cualquier presente en el auditorio. “Hey Jane”, “Walking with Jesus”, “So long you pretty thing”, fueron alguna de las canciones que no nos hicieron extrañar a Ladies and Gentlemen we are floating in space. Cabe destacar que el público siempre se comportó a la altura del acto, todos silenciosos y sin sacar impúdicamente sus celulares.Al final, Jason Pierce se acercó a su público, aplaudiendo y agradeciendo por la presencia de tanta gente. Triunfante y con los puños levantados, Jason se veía demasiado feliz.

La actitud de Jason Pierce es acorde a su acto: misterioso, solitario, experimental. La ironía y el cliché: un concierto de Spiritualized es una experiencia espiritual.

Spiritualized en México

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Spiritualized en México por Óscar Villanueva



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