Stone Temple Pilots en México


Stone Temple Pilots no se anduvo con rodeos, empezaron duro, continuaron duro y terminaron duro en su concierto en la ciudad de México


POR Staff Rolling Stone México  



Stone Temple Pilots no se anduvo con rodeos, empezaron duro, continuaron duro y terminaron duro en su concierto en la ciudad de México

Por Oscar Villanueva
Fotos: Fernado Aceves, cortesía de Ocesa

Hecho: Scott Weiland y Robert DeLeo se conocieron en un concierto de Black Flag. La banda originalmente se llamó Mighty Joe Young.

Los años han pasado de forma curiosa por los integrantes, ya que mientras a Scott parece que se le encogieron los ojos y no ha engordado un solo kilo, Dean DeLeo terminó como la versión rockera de Gary Busy, pero con cabello negro y solo tras solo de guitarra bajo la manga, y su hermano Robert fue transformado en un muñeco de cera que agita la cabeza al compas de sus notas. Eric Kretz nada más se volvió un ligero toque extra de rubio. Por supuesto, éste siendo un concierto de STP, tenían que ocurrir los momentos de “wtf”: Scott cantinfleando acerca del futbol y el ooeee oeee oeee y una ceremonia con brasero de copal y llamados de caracol. Mejor olvidar estas cosas y enfocarse en la música.

Hecho: De acuerdo con Dean DeLeo, los pasos para una reconciliación entre la banda alrededor de 2007 se dieron con una simple llamada de la esposa para que tocaran en una fiesta privada en la playa.

Scott vino, vió y conquisto. Como un general pasando lista (no obstante un general que gusta bailar y moverse como si tuviera ardillas en los pantalones, combinado con la versión del Sr. Burns del “les traigo amor”), inspeccionaba a sus fieles tropas, aquellos que soportaron un insuperable primer concierto en el Foro Sol y a un decepcionante segundo en el Palacio. Ahora, él y el resto de la banda no se anduvieron con rodeos, empezaron duro, continuaron duro y terminaron más duro. Pero no solo fue así, fue duro, pero además pesado y lento. Se tomaron su tiempo tocando las canciones, algunas eran presentadas con pequeñas intros improvisados para luego soltarlas como bombas, y una vez que comenzaban caían con toda su pesadez, dinosaurios atrapados en el lodo, donde cada movimiento sucede en cámara lenta. Esto se noto especialmente en “Big Bang Baby”, “Down” y “Plush”, que se escuchó completamente gloriosa. Esa gloria de la primera época de la banda era la que se quería transmitir, ya que el concierto se enfocó principalmente en el Core y Purple, solamente dos canciones del disco más reciente sonaron en el recinto. Efectivamente, una noche bastante disfrutable que desempolvó una gran década del baúl de recuerdos.

Hecho: “Interstate Love Song” es una gran canción para oírse de día, en parajes desérticos, mientras que “Atlanta” es para las solitarias noches viendo las estrellas.



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