The Whitest Boy Alive


Una noche festiva sin resentimientos


POR Staff Rolling Stone México  



Una noche festiva sin resentimientos

Por Paos García
Fotos Oscar Villanueva

La primera vez que vi a The Whites Boy Alive en vivo fue durante un Manifest en 2007. Era el momento perfecto, un cálido atardecer musicalizado por “Burning“ mientras Erlend Øye bailaba emocionado sobre un amplificador, tratando de mantener el equilibrio para no caer del escenario. Aquella tarde muchos nos quedamos enganchados con su sonido en directo, que podía disfrutarse tirado sobre el pasto o bailando como si se tratara de una gran fiesta. Y sí, era una gran fiesta.

La segunda ocasión fue un poco más complicada, fue en un antro de Insurgentes que no era del todo apto para conciertos, al menos no para uno de ese tipo. A pesar de eso el lugar estaba atestado, la gente bailaba entre y sobre las mesas, sillas y sillones del lugar. The Whitest Boy Alive armó la fiesta de nuevo durante más de dos horas. Las dos fechas que dieron ahí fueron sold out, aunque con resultados diferentes gracias al famoso robo de los lentes. Esos Ray-Ban pirata que Erlend había comprado en Alemania y que un fan le quitó en medio del concierto, haciendo que éste se terminara antes de tiempo.

Muchos pensaron que luego de ese incidente TWBA no regresaría a México al menos en algún tiempo, pero a finales del año pasado Erlend confirmó a Rolling Stone su visita. En esta ocasión la banda alemana se presentó en el José Cuervo Salón, teniendo un escenario en forma, y al menos una barricada de seguridad para evitar cualquier problema.

Sorpresivamente arrancaron con “Golden Cage”, uno de sus clásicos que incluso marcó el ritmo de la noche, un ritmo que nunca bajó de intensidad. Erlend y compañía se dejaban llevar por los sonidos haciendo alucinantes puentes musicales entre canciones como “Done With You”, que después mezclaron con “Bad Conscience” y “Upside Down”, un adelanto de su siguiente disco que pinta para estar lleno de melodías alegres y ritmos para la pista de baile.

Los sonidos se enlazaron como en una eterna canción que integró a “Keep A Secret”, “Intentions” y “Time Bomb”, la cual le dedicaron a los integrantes de Quiero Club. Erlend dijo no guardar resentimiento por lo ocurrido con sus lentes y siguió como siempre, brincando de un lado al otro sobre el escenario, bailando al ritmo de “Courage” y “Fireworks”, al igual que la gente que abarrotó por completo el lugar. El intro de “Burning” comenzó a sonar, en esta ocasión no con un atardecer de fondo, pero sí ante un público que no paró de bailar y de reconquistar a la banda, la cual correspondió en todo momento.

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