Un 212 RMX cobijado por la lluvia


A Guadalajara no lo detiene la lluvia…


POR Staff Rolling Stone México  



A Guadalajara no lo detiene la lluvia…

El público disfrutó de sus bandas favoritas a pesar de que el clima no fue muy generoso

Por: Vania Hernández y Paola García
Fotos: Víctor Arroyo

Todo estaba dispuesto para la jornada musical del festival 212 RMX, en Guadalajara. Días antes, el clima en la ciudad no era favorecedor y ese sábado, Tláloc hizo de las suyas. El reto fue continuar con lo acordado, pero ganarle la batalla a la fuerza de la naturaleza no era sencillo.

Ante un cielo parcialmente despejado, arrancaron las actividades con Fesway, Agrupación Cariño y The Melovskys, estos últimos contagiaron al público con su energizante rock, donde algunos agitaron sus cabelleras o simplemente se tomaron el tiempo para disfrutar de su propuesta; el turno para Troker calentó el ambiente del escenario principal al ser recibidos con aplausos y así comenzar la sesión de baile, quienes después agradecieron el apoyo de sus seguidores a lo largo de su trayectoria.

Tras la banda tapatía recién desempacada de Glastonbury se acercaba una nube. Tláloc no lo pensó dos veces y dejó caer el primer aguacero de la tarde. Muchos de los asistentes no tomaron mucha importancia y se dejaron llevar por las notas del saxofón de Arturo Santillanes, mejor conocido como “El Tiburón”.

Sin embargo, el resto de los escenarios tuvieron que suspenderse debido a la falta de recursos para proteger tanto instrumentos como equipo. El tránsito de agrupaciones no dejó de fluir, al igual que el agua entre los pies del público. Para Banda de Turistas no fue fácil e intentó hacerle frente a la lluvia, pero terminó perdiendo la batalla.

El aguacero no paró y luego de que el equipo encargado de secar el escenario dio luz verde para Los Ángeles Azules, se encargaron de hacer vibrar a los asistentes para abrir la pista de baile, aunque sólo fuera por 20 minutos.

La fiesta no paró y la estafeta fue para Los Amigos Invisibles. Con una toalla que les cubrió la cabeza y con paso acelerado se abrieron paso hasta le escenario para echar toda la carne al asador y dar un show que incluyó todos sus éxitos, de modo que alentaron a la concurrencia a seguir bailando bajo la lluvia sin perder el ritmo.

Al final, la lluvia arrebató el protagonismo, pero eso no fue suficiente para dejar caer el ánimo entre los asistentes para disfrutar de poco más de 10 horas de música.

A Guadalajara no lo detiene la lluvia…

Resultaba impresionante ver cómo aún a pesar de la lluvia, en el escenario principal había gente reunida bailando y brincando entre los charcos al ritmo de Los Tres, que no flaquearon ni dudaron en hacer sonar sus clásicos a esa gente que empapada los seguía viendo.

Los coros de “Olor a gas” o “Déjate Caer” sonaron fuertemente en la calle y se combinaban con el ruido de la lluvia, haciendo de éste, quizá uno de los momentos más emotivos de la noche.

Más tarde, Los Liquits se preguntaban en camerinos si aún había gente esperándolos, pues la lluvia se había intensificado. Fue tal su sorpresa al subir al escenario y ver a algunos fans entre paraguas, impermeables y bolsas de plástico gritando de emoción. Los Liquits de inmediato empezaron a tocar y, aún con problemas de audio, decidieron dar una actuación impresionante a las 100 personas que los esperaban.



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