Wirikuta Fest, en busca de la conciencia social


Wirikuta Fest fue planeado para ser mucho más que un simple festival de música, el primer indicio de esto fueron los nombres que encabezaban el cartel, y es que tener a Café Tacvba, Caifanes, Enrique Bunbury y Calle 13 en un mismo escenario no es algo que se vea todos los días.


POR Staff Rolling Stone México  



Wirikuta Fest fue planeado para ser mucho más que un simple festival de música, el primer indicio de esto fueron los nombres que encabezaban el cartel, y es que tener a Café Tacvba, Caifanes, Enrique Bunbury y Calle 13 en un mismo escenario no es algo que se vea todos los días.

Por @ Amanda Ochoa
Fotos: Ariette Armella

El Wirikuta Fest fue planeado para ser mucho más que un simple festival de música, el primer indicio de esto fueron los nombres que encabezaban el cartel, y es que tener a Café Tacvba, Caifanes, Enrique Bunbury y Calle 13 en un mismo escenario no es algo que se vea todos los días. Pero la música fue un extra, este festival tenía como finalidad levantar la voz en apoyo al pueblo Wixárika (Huichol) que se encuentra en pie de lucha por salvar Wirikuta, uno de los sitios sagrados más importantes de nuestro país.

El Foro Sol lucía diferente, comerciantes del pueblo Wixárika vestidos con trajes tradicionales de vivos colores y bordados impresionantes llenaron los stands con artesanías, joyería y productos naturales. A la entrada del escenario principal Yuawi-Azul, rodeado por numeroso grupo de danzantes con penachos impresionantes, se instaló una ofrenda que fue coronada con un águila real al pie de los tambores; no fue una danza cotidiana como las que podemos ver en el Zócalo de la ciudad, éste fue un ritual completo con cantos, ofrendas y sobre todo, reverencia por la Tierra y lo sagrado. Las tres tiendas instaladas para los Temazcales colectivos mantenían la línea espiritual, la gente a pesar de no traer traje de baño y toalla para ingresar no quería dejar pasar la oportunidad, así que en shorts o simple ropa interior, hombres y mujeres llenaron las tiendas. Una carpa con pequeñas presentaciones de títeres que cuentan cuentos y un taller para aprender a hacer sikulis de colores (artesanía Wixárika de hilo y madera) acercaban a los niños (y no tan niños) a nuestra cultura original.

Los representantes del Frente de Defensa Wirikuta tomaron el escenario Xure-Roro y agradecieron a los asistentes por unirse a su causa, les hicieron saber que hay muchos más pueblos en peligro y que su lucha comenzó desde hace más de diez años, hicieron un llamado a los jóvenes para defender lo sagrado y defender a la madre Tierra y al grito de “¡Wirikuta no se vende!” se despidieron del escenario. Nubes de la Sierra, un grupo originario de Nayarit, comenzó a tocar para una audiencia un tanto extraña, los trajes de manta y bordados de colores de los jóvenes Wixárikas que se acercaban a escuchar, se mezclaban con chavos en playeras brillantes, bermudas o jeans y tenis, parecía que por primera vez se podría reconciliar nuestra raíz indígena con la juventud “moderna” en un espacio de mutuo respeto.

Wirikuta

Los grupos sonaron impecables, todos los artistas se veían emocionados de poder formar parte de ese movimiento, hablaban de un despertar colectivo, de una nueva conciencia, de una juventud diferente a la de otras generaciones; muchos gritaban consignas como “¡el pueblo unido jamás será vencido!”. Los artistas encendían los ánimos cuando los representantes del Frente de lucha por Wirikuta tomaron el escenario principal para dar a conocer lo que está pasando su pueblo, y el grito de “¡no están solos!” llenó de emoción a los Wixárikas. El Colectivo AHO tomó el escenario y unió a los presentes en un acto de psicomagia creado por Alejandro Jodorowski; después le dieron la palabra a Javier Sicilia que, dejando a un lado el discurso político, pidió un minuto de silencio por todos los muertos que han caído por esta causa. Después de unos cuantos ajustes de sonido, todos comenzaron a cantar “Wirikuta no se vende” con el ritmo que solo los grandes músicos que forman Colectivo AHO pudieron haber creado.

Wirikuta

Desgraciadamente no todo era tan espiritual como aparentaba, muchos estaban demasiado borrachos o demasiado pachecos para poder apreciar los rituales que se estaban llevando acabo, se escucharon burlas por la forma de hablar de los pocos indígenas que tomaron la palabra, había vasos de cerveza regados en el piso, a pesar de que esta vez colocaron más botes que en otros festivales, muchos de los más jóvenes no tenían ni idea de la causa que se estaba apoyando, al preguntar el porqué estaban en el festival se escuchaban comentarios como “pues yo vengo porque va a estar Calle 13” “El boleto estuvo bien barato y ve cuantas buenas bandas” o un simple “pues me invitaron”.

Todo esto demuestra que nos falta mucho por aprender y que a la “nueva conciencia” de la juventud le falta mucho por desarrollarse, el luchar por la verdad, por lo sagrado y por nuestras raíces debería hacerse con o sin festivales de música. Pero a pesar de estos detalles, la semilla para el verdadero despertar logró sembrarse en la mayoría de los asistentes.

Calle 13 en Wirikuta Fest

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Calle 13 en Wirikuta Fest por Ariette Armella



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