Invadiendo: La Vida Bohéme


Gracias a su música llena de cencerros y vivas melodías, La Vida Bohéme convierte cualquier lugar en una interminable verbena


POR Staff Rolling Stone México  



Gracias a su música llena de cencerros y vivas melodías, La Vida Bohéme convierte cualquier lugar en una interminable verbena

Por @Jorge Ramis.

Hace más de 200 años en Caracas, Venezuela, nacía el Libertador de América: Simón Bolivar. Hoy esa nación congrega una serie de acontecimientos políticos y sociales bastante complejos. Sin embargo, detrás de las rejas de unos departamentos de la capital, cuatro jóvenes ambiciosos se juntaron para crear este proyecto nacionalista.

Hace un par de meses, justo antes de que los Arctic Monkeys subieran al escenario del Palacio de los Deportes, estos venezolanos fueron los encargados de incendiar su presentación. La Vida Bohéme se había posicionado bastante bien y, gracias a su música llena de cencerros y vivas melodías que convierten cualquier lugar en una interminable verbena, fueron bien recibidos por el público mexicano.

“Tenemos demasiada mierda encima, no hay ninguna otra manera de expresarla más que ¿con armas? Tal vez por eso somos uno de los países más violentos del mundo. Primero que nada, el disco se llama Nuestra. Creo que los latinos tienen muchas cosas en común. Si padecemos un yugo, padecemos uno bastante similar. Nuestra música es eso, porque crecimos en una ciudad en la que no teníamos espacios para ir a tocar, compartir discos, crecimos con la reja puesta. Todo se convirtió en una cultura bastante solitaria. Tenemos una ansia de comulgar juntos, no hay nada mejor que estar en un concierto saltando junto a cien personas que no conoces”, dice Henry, vocalista de la agrupación.

En “Radio capital“, por ejemplo, sus analogías se convierten en música movida, con cencerros y baterías de estirpe proveniente de The Rapture. Nuestra fiesta, se menciona en tanto a la lógica del discurso de los caraqueños: la unión de los pueblos. Y su discurso nacionalista pareciera que es aburrido, no obstante, en la cuestión musical La Vida Bohéme es diversión pura. “Yo creo que al artista de hoy le toca ser bastante cínico. No se puede competir con un monstruo como el reggaetón, pero entonces utilizas un arma, no es por nada pero ¿qué es Calle 13? Es algo que se pondrá en todas las estaciones de radio y va a hacer que estas personas agarren un libro de García Márquez o un disco de Rage Against the Machine. Eso es lo mejor. Los latinos tenemos que retomar nuestra cultura”, explicó Henry.

No sólo la música es lo más importante en el concepto de LVB, también el arte, ya que cuando el cuarteto sube al escenario está totalmente invadido de pedazos de pintura en todo el cuerpo. La influencia artística es notoria y se convierte en una pieza importante del rompecabezas de LVB.

Entonces los venezolanos empiezan a sentirse orgullosos de su tierra: es la primera vez que un grupo que no trate ritmos tradicionales y folklóricos recibe atención internacional. “Para crear historia, como Sodoma y Gomorra”, en “Calle Barcelona”, otro de sus otros sencillos, circunda la enseña de LVB: son una divisa intelectual de protesta, pero ausente de agresividad, sus ritmos pegajosos son cómplices de la compleja catarsis del nacionalismo latinoamericano. Sus letras, tajantes, su música, amigable.

Puedes conocer más del grupo en facebook.com/LaVidaBoheme



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