Machines Are People Too: porque el synth pop también tiene sentimientos


Piensen en una melodía en alza de Passion Pit o en los ritmos infecciosos de Vampire Weekend y sabrán de qué sensación se trata.


POR Staff Rolling Stone México  



Piensen en una melodía en alza de Passion Pit o en los ritmos infecciosos de Vampire Weekend y sabrán de qué sensación se trata.

Por Marta Pallarès

Hay música que suena a verdad. Música que a golpe de beats, coros pegadizos y actitud renovada rebate mentiras y desmonta tópicos; en este caso, que la electrónica carece de alma, que en Nashville sólo se hace country y que sólo los veteranos salen victoriosos de los grandes recintos. Machines Are People Too nos contaron en Lollapalooza cómo va a ser la rebelión de las máquinas.

Do what you love”, canta este jovencísimo quinteto de synth pop en Nickels and Dimes, un segundo EP que tenía apenas una semana de vida cuando lo presentaron en Chicago; se nota que ellos practican esto de hacer lo que aman cuando afirman que es “surrealista” compartir recinto con bandas a las que admiran y con las que se les ha comparado, como Phoenix. Los fundadores del grupo, JJ Clark (bajo) y Brian Sylvester (cantante) se enamoraron de la música de pequeños y se conocieron “en las mismas fiestas”. Era natural terminar tocando juntos, al crecer en una cuna del country en la que sin embargo “hoy día está subiendo la escena independiente, creando una comunidad musical muy interesante”. Y de las laptops solitarias a la consolidación de una banda, el siguiente paso también fue orgánico: la incorporación de Cain Lasseter (teclados), Ivan Garcia (batería) y recientemente Daniel Hoisington (guitarra) le dio a estas máquinas el cuerpo necesario para afrontar los directos que habían de venir.

Hay quien le da más importancia a la música densa, la que se adentra en pozos profundos; ¿pero no tiene igual o más valor transportar al público a un universo algo más feliz? La banda lo tiene claro: “Nos sentimos bien cuando tocamos e intentamos transmitirlo, todos necesitamos creer en algo y nos gusta pensar que podemos hacerlo con nuestra música”. Sin duda, en su directo se crecen: a pesar que sus dos discos están producidos al detalle sin dejar cabos sueltos, el grupo se “contagia” de energía en vivo. Piensen en una melodía en alza de Passion Pit o en los ritmos infecciosos de Vampire Weekend y sabrán de qué sensación se trata.

Saben que han tenido suerte, pues en una sociedad hipertecnificada en la que “todo el mundo puede transmitir sus canciones en la red”, el acceso a la música es fácil y destacar muy complicado. Ya han sido apadrinados por Red Bull Sound Select. Han tocado en Bonaroo y Nocturnal Wonderland. Les ha producido Lars Stalfors, habitual de Matt & Kim y The Mars Volta. Pues claro que cantan “we won’t give up”: con un presente parecido y el futuro que se augura, es obvio que la invasión de las máquinas ya ha empezado.

Más información en machinesarepeopletoo.bandcamp

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