El amor y la estrella


El ascenso exponencial de la carrera de Mint Field, una banda mexicana de dream pop y shoegaze.


POR Noemí Contreras  



Foto: María Fernanda Molins

Amor Amezcua y Estrella Sánchez crecieron en Playas de Tijuana, una ciudad muy pequeña que se encuentra bordeada por el Pacífico al oeste y Estados Unidos al norte. Es un lugar lleno de naturaleza y donde el tiempo pasa muy lento. Amor la llama la ciudad donde “todos se conocen si son de la misma generación”. Aunque ya se habían visto, Amor y Estrella nunca habían hablado. “Empezamos a hablar [en la prepa] y nos dimos cuenta que teníamos muchos gustos musicales similares y desde ese entonces nos hicimos muy amigas”, nos platica Amor, hija de Bostich (Nortec).

Así, de la amistad surgió la música. “Yo estaba trabajando en una canción que era como música electrónica y le dije: ‘Tráete tu teclado’. Y no funcionó. Pero Estrella me dijo que tocaba la guitarra y yo tocaba la batería. Fue perfecto: guitarra y batería. Desde ese día empezamos a tocar juntas, escribir canciones y componer”, explica la tijuanense.

Poco tiempo después, grabaron su primer EP como Mint Field, Primeras salidas, el cual es “totalmente casero” y fue grabado casi todo con micrófonos. Lo subieron a Soundcloud y Bandcamp y empezaron a tocarlo en vivo. “No salimos del venue local de Tijuana que se llama Mous Tache Bar por dos meses. Tocábamos de martes a domingo y había un venue pequeño al lado que se llama 12 50. Estábamos en el Mous Tache y luego tocábamos en el 12 50 el mismo día”, dice Amor, riéndose al recordarlo. “Eso nos sirvió mucho para formar parte de la escena local de Tijuana porque, aunque subas tu música a internet, si no tocas… tocar es una experiencia muy refrescante que no deberían dejar pasar”, aconseja Amezcua, quien toca la batería con los ojos cerrados en una especie de trance de concentración.



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