Andrés Calamaro


Hablamos en exclusiva con Andrés Calamaro, sobre su bohemia visión de la vida


POR Staff Rolling Stone México  



Hablamos en exclusiva con Andrés Calamaro, sobre su bohemia visión de la vida

El regreso de la canción
Por Claudio Kleiman

La canción, ese tesoro mágico y necesario, ese momento fugaz e inapresable que se prolonga en el tiempo, es el patrimonio de unos pocos elegidos. Claro, son muchísimos los que componen canciones, pero son muy pocos los que hacen esas canciones “que ocupan un espacio en el alma de la gente”, para decirlo en palabras de Neil Young.

Indudablemente, Calamaro es uno de ellos, y por eso su álbum Bohemio es un bienvenido retorno de Andrés a las fuentes de la canción. Casi podríamos decir que es un Calamaro en estado de máxima pureza, el mismo que con discos como Alta suciedad, Honestidad brutal y El salmón influenció a toda una generación (en realidad, a varias) de cantautores en Argentina e Hispanoamérica, pero del que el propio artista parecía haberse alejado en sus últimos trabajos, ya sea porque priorizaba su faceta de intérprete (El cantante, Tinta roja), o incursionaba en diversas variantes estilísticas colaborando con invitados en la composición y la grabación (La lengua popular, On The Rock).

En Bohemio, Andrés alcanza una síntesis (diez canciones en algo más de 35 minutos) precisa y letal, que según el periodista español Ignacio Juliá, “suena a operación a corazón abierto autopracticada con saña lúdica y economía expresiva”.



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